Un museo hecho solo por lucenses

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

El diseño y las obras fueron ejecutadas por empresas de la provincia de Lugo, bajo la supervisión de la conservadora

12 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Cincuenta personas trabajaron en las obras del Museo Diocesano de Lugo, inaugurado recientemente y por el que pasaron en la primera semana más de 200 visitantes. Las obras se las encargaron a la empresa lucense Tatatá, especializada en comunicación y museografía, que trabajó en estrecha colaboración y bajo la supervisión directa de la conservadora Carolina Casal. Esta compañía subcontrató a otras empresas de la provincia parte de los trabajos que le asignaron, e incorporó de forma temporal a su plantilla el personal necesario, según explicó el diseñador Christian Gutiérrez Santín, responsable de Tatatá.

En conjunto, según trascendió en su momento, la inversión en la reforma del Museo Diocesano supuso 400.000 euros, un año para diseñar la actuación y otro para ejecutar el proyecto.

A la compañía lucense la diócesis le encargó la reforma, que ejecutó en tres fases. Según Gutiérrez Santín, en una primera y siguiendo las indicaciones de Carolina Casal, que fue quien marcó las pautas, seleccionó las piezas y marcó el discurso visual y los textos, elaboraron el proyecto. Diseñaron los soportes, la presentación y la iluminación y lo plasmaron todo en una reconstrucción visual.

A partir de ese momento, según el diseñador, y ya en la fase de producción, empezaron a trabajar las empresas locales. Carpinteros, electricistas, empresas del metal, cristaleros, pintores, rotulistas, entre otros profesionales, fueron dado forma al proyecto durante 11 meses.

El peso de la experiencia

La firma lucense también se encargó del diseño gráfico del logotipo, de la comunicación, de los paneles y de los folletos.

«Los proyectos de los museos de Lugo siempre se los adjudicaron -según Gutiérrez- a empresas de fuera, cuando en Lugo estamos preparados para hacerlo, y así lo demostramos con esta actuación». «El MIHL -añadió- creo que lo preparó una empresa de Sevilla; el Centro de Interpretación de la Muralla, otra de Barcelona y, más recientemente, una de Santiago llevó la parte museográfica de la vieja cárcel».

Entre las cincuenta personas que calcula el gerente de Tatatá que trabajaron en el Museo Diocesano, incluye a operarios que contrató directamente la diócesis, como la seguridad o la limpieza.

Gutiérrez Santín reconoció que en la ejecución de este proyecto pesó la experiencia de Tatatá como empresa especializada en museografía, con el montaje de numerosas exposiciones para el Museo Provincial, entre ellas la de piezas de Sargadelos, de arte africano o de abanicos.

Satisfacción con el trabajo

«Antes -señaló- contratábamos los trabajos, pero ahora en la plantilla de Tatatá contamos con profesionales que realizan determinadas tareas». «También recurrimos a alianzas con otras empresas para poder realizar nuestro trabajo», añadió.

El diseñador está muy satisfecho de los resultados de la reforma del Museo Diocesano. «Fueron dos años de intenso trabajo en equipo, con participación de empresas de toda la provincia y con la colaboración del propio personal de la diócesis», señaló Gutiérrez Santín.