Arde en Escairón un piso que ya había sufrido una explosión el domingo

Carlos Cortés
Carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

LUGO

Su única inquilina también resultó herida en otra deflagración en el 2004

21 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Un edificio de cuatro alturas fue desalojado ayer por la mañana en Escairón a consecuencia de un incendio declarado en un piso de la segunda planta. El fuego adquirió tal virulencia que el calor derribó un tabique interior de cemento, pero la rápida llegada de los bomberos impidió que se propagase al resto del edificio. A pesar de los temores iniciales, no hay daños estructurales y los vecinos pudieron volver a sus casas por la tarde. Se da la circunstancia de que el piso en el que empezó el fuego sufrió una explosión hace solo tres días que arrancó una ventana y rompió una farola. Además, su propietaria y única ocupante resultó herida en el 2004 en una explosión de gas ocurrida en la casa de Monforte en la que vivía en aquel entonces. Al parecer, la mujer está a tratamiento psicológico. Vecinos que seguían indignados las tareas de extinción desde la acera reclamaban ayer medidas para evitar que vuelva a ocurrir una cosa así.

El incendio se produjo en el número dos de la calle Pardo Bazán, un edificio que hace esquina con Bernardino Ribadavia en el cruce más céntrico y concurrido de la localidad. A las once y veinte, el teléfono de emergencias 112 empezó a recibir llamadas de vecinos que alertaban de la humareda que salía por las ventanas del segundo piso.

«Foi moi rápido, case non deu tempo a nada», contaba Eva López. Su abuela vive en uno de los pisos bajos y estaba en casa cuando empezó el fuego. Eva se encontraba fuera, pero cerca y en cuanto vio el humo corrió a por ella. El humo empezaba a expandirse por las escaleras, pero todavía era posible respirar. «A miña avoa -asegura Eva- sacámola por moi pouquiño, se ten que esperar un pouco máis afoga alí». Una vez abajo, las llamas ya empezaban a salir por las ventanas del segundo.

Prácticamente en ese momento, llegó al lugar una patrulla de la Guardia Civil. Los empleados y clientes de la sucursal de Abanca que ocupa toda la planta baja del edificio ya estaban en la calle, con otras decenas de personas, entre transeúntes, personal y usuarios de los negocios cercanos. Seis de las ocho viviendas del edificio estaban ya vacías, pero dentro todavía quedaban la inquilina del segundo piso y un hombre mayor que vive en unos de los cuartos.

Los guardias y varios vecinos se metieron en el portal para ver si podían sacar a alguien más. El calor y el humo impedían subir las escaleras, así que solo pudieron llegar al patio de luces. La vecina del segundo estaba asomada a una ventana interior, envuelta por el humo pero aparentemente sin heridas. Le pidieron que saltase y ella se sentó en la ventana y se dejó caer. Uno de los guardias y un vecino la agarraron y no sufrió ninguna lesión grave. El patio de luces está al nivel de la primera planta, así que la mujer solo saltó el equivalente a un piso de altura.

Personal sanitario que esperaba en la calle la trasladó al centro de salud de Escairón. Tenía la ropa manchada de hollín y estaba nerviosa, pero no parecía sufrir heridas de consideración.

Pero todavía quedaba dentro el vecino del cuarto, que no se atrevía a bajar porque las escaleras ya estaban llenas de humo. Hubo que esperar a que llegasen los bomberos. Pertrechados con botellas de aire, dos de ellos subieron hasta el cuarto y por el camino fueron abriendo todas las ventanas para airear las escaleras. Después lo bajaron en brazos, pero la concentración de humo había bajado y no tuvieron necesidad de proporcionarle oxígeno.

Más de 600 grados

Con todos ya fuera, los bomberos entraron a apagar el fuego en el piso, dende con calor se había venido abajo el tabique divisor entre el salón y una habitación, y el cemento resiste hasta 600 grados.