El Concello potenciará este espacio natural para atraer a un mayor número de visitantes
28 ago 2014 . Actualizado a las 06:58 h.La pesadilla, en este caso en forma de proyectos para dos centrales hidroeléctricas denominadas Loio e Figón por parte de la empresa INECO, que se cernía sobre una gran parte del entorno natural del río Loio en Paradela se quedó únicamente en un mal sueño tras la publicación en el BOE por parte del Ministerio de Medio Ambiente de no conceder la licencia medioambiental.
Los impulsores del proyecto comenzaron su andadura en el año 2003, pero hasta el 2007 lo tuvieron aparcado y fue en ese momento cuando optaron por activarlo solicitando los pertinentes permisos.
La solicitud topó de frente con las intenciones del Concello de Paradela, que considera que un enclave que supone el inicio de la Ribeira Sacra en su parte Norte, que linda con el Camiño Francés, considerado Patrimonio de la Humanidad y que fue declarado el pasado año como Espacio Natural de Interés Local (ENIL) no puede ser autorizado para instalar dos minicentrales eléctricas por el daño medioambiental que supondría.
Las reclamaciones municipales sobre el entorno del río Loio, que nace en Vetureira y muere en el pueblo de Loio, todo ello dentro del Concello de Paradela, se amparaban en que en el transcurso de esa corriente se encuentran cinco molinos, alguno ya restaurado y otros en vías de ser rehabilitados, los restos de hasta seis monasterios y la capilla de San Berto, en la parroquia de Cortes, deben de ser respetados y el proyecto les afectaría en gran medida.
En lo que se circunscribe únicamente al aspecto medioambiental, desde el Concello recuerdan la relevancia que tiene la ruta de senderismo denominada río Loio, de dificultad mínima y que cubre un recorrido cuya duración se estima en unas tres horas, así como las numerosas visitas que reciben de personas que practican deportes de aventura, especialmente el barranquismo, en la economía de la zona, ya que en la propia ruta hay negocios de hostelería que se nutren en parte de clientes que acuden el fin de semana a hacer la ruta de senderismo o, simplemente, dar un paseo por un entorno natural único.
El daño más evidente que ocasionarían los proyectos al entorno natural de la zona se produciría en la zona en al que se construiría la presa principal, con una longitud de unos 3.250 y una anchura mínima de unos cuatro metros, lo que supondría la destrucción del arbolado autóctono de castaños y abedules en un espacio de más de 12.000 metros cuadrados. El daño sería, según manifiestan en las alegaciones, irreparable.
El proyecto no logró pasar ningún informe de carácter medioambiental y contó con el rechazo, además del Concello de Paradela, de la Mancomunidade de Concellos del Camiño Francés y del municipio colindante de Portomarín.
La puesta en marcha de esta propuesta empresarial supondría que durante el verano un río con una producción piscícola elevada, repoblada de manera permanente, y de calidad se quedara prácticamente sin agua.