Los dos nuevos tramos de la A-8 evitarán una zona de curvas de la N-634
02 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hoy es el último día en el que la conexión de Galicia y de Asturias por Vilalba y Mondoñedo se hace sin poder utilizar la autovía del Cantábrico. Para mañana, a las cinco de la tarde, está prevista la inauguración de los dos tramos pendientes de la A-8 (Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira), en un acto al que acudirá la ministra de Fomento, Ana Pastor.
A pocos centenares de metros del trazado de la transcantábrica, listo para acoger desde mañana por la tarde el paso de vehículos, la N-634 avanza, tras bajar de Arroxo (Lourenzá) a Mondoñedo y subir luego de la ciudad episcopal, con una larga historia de colas, velocidades lentas y dificultades para adelantar que también, por otro lado, ha tenido mejoras en las dos últimas décadas.
El firme de esos casi 20 kilómetros, de obligado recorrido hasta ahora por no haberse completado la A-8, acusa el deterioro en algunos tramos; pero cerca de A Xesta las instalaciones de un centro de conservación viaria garantizan el paso de quitanieves, si bien hasta ahora este invierno no ha tenido nevadas en esa zona. El Camino Norte cruza la N-634 en A Xesta; pero el nuevo trazado previsto por la Xunta prevé uno de los principales cambios entre Mondoñedo y Gontán (Abadín), con lo que la carretera, próxima a convertirse en ese punto en una vía de tráfico solo local o comarcal, tendrá incluso una intersección menos frecuentada.
Aunque los lucenses que vayan a la costa o a Asturias se olviden del actual viaje de A Xesta a Lourenzá por la N-634 y usen desde mañana la transcantábrica, queda abierta la posibilidad de circular por la carretera Irún-Santiago desde ese alto para dirigirse a Mondoñedo o de acceder desde esa ciudad para tomar luego la A-8, que ya permite enlazar con la Autovía del Noroeste (A-6) en Baamonde y olvidar incomodidades de otros tiempos.