El debate sobre el barrio de A Ponte no aportó nada nuevo, salvo el compromiso del alcalde de prestarle especial atención en la adjudicación de la nueva concesión de los buses. Pero tuvo cierta miga política. La nacionalista Paz Abraira le recordó al popular Castiñeira que ayer estaba muy satisfecho por tener en el pleno a los vecinos, pero no lo estaba tanto en la sesión anterior cuando los que hablaron fueron los representantes del instituto de As Mercedes y los afectados por las preferentes. Castiñeira dijo que él también estuvo de acuerdo en que interviniesen, si bien puntualizó que la actitud de algunos no fue la correcta.
Orozco acusó a Castiñeira de hacer demagogia en el caso de A Ponte y el popular le replicó llamándole «artista da demagoxia». El alcalde sostuvo que la reforma de Fermín Rivera no se hará a la trágala y que se hablará del proyecto con los vecinos, cuando haya proyecto. «Da vostede nun ferro moi duro» le dijo el alcalde al portavoz popular, que, a su vez, acusó a los socialistas y al Bloque «de gobernar contra os veciños».
Rehabilitación de edificios
La nacionalista Paz Abraira destacó que lo prioritario es garantizar la seguridad de los peatones, así como el acceso de los residentes y de los vehículos de emergencia. En el barrio hay más problemas, destacó. A este argumento se acogió Orozco, para recordar que no pudo plantear la conversión del barrio en área de rehabilitación integral porque el Gobierno no convocó el plan de ayudas. Castiñeira le replicó que dejó pasar las oportunidades que ofreció la Xunta para rehabilitar edificios en el Camiño Primitivo.