Son tres y todas atienden por «Merceditas»

benigno lázare LUGO / LA VOZ

LUGO

ROI FERNÁNDEZ

29 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

A Merceditas le sobran los apellidos Míguez Fernández porque en Chantada todos la conocen por el nombre que colocó encima de la puerta de su mercería cuando la abrió, hace 70 años. Este invierno se quedó en casa y no bajó ningún día al comercio, pero con su espíritu fenicio se aposenta en la galería, desde la que controla la gente que entra y, en consecuencia, se hace una idea de si su nieta consiguió una buena caja o fue un mal día.

Tampoco tendría mucho de extraordinario en una persona que lleva lo de comerciar en las venas, según señalan la hija y la nieta. Pero cualquiera reconocerá que poca gente sigue mostrando ese interés con 97 años que cumplirá mañana. Su hija también cumple 76 el día 3, pero en este caso sí ejerce de jubilada.

Josefa dice que no tiene el carácter de su madre y cuando baja a la tienda se queda del otro lado del mostrador, salvo que sea necesario echar una mano, o va solo a charlar un rato con las amigas. Desde hace diez años la mercería familiar de la plaza de Santa Ana está a cargo de la nieta de la fundadora, también llamada Mercedes, con la ayuda de la empleada que lleva en la casa cerca de un cuarto de siglo.

Merceditas, la primera, nació en Cuba, hija de emigrantes de la zona sur que regresaron y montaron una fonda en Chantada, que posteriormente traspasaron a otro vecino de la localidad. La abuela, ya casada, abrió un diminuto comercio en el que vendía cosas de mercería, de librería y todo lo que tuviese salida y cabida en el local, que era como un portal, según recuerda Josefa. Comenzó con una inversión en mercancía de 4.000 pesetas.

Llegó un momento en que el hostelero decidió marcharse para A Coruña y allí montó el Manolito, un conocido restaurante. A las propietarias les quedó libre el bajo de la casa, la tiraron, construyeron otra y cambiaron la mercería para el nuevo bajo, que en realidad era el de al lado, en el que llevan 35 años.

Decisión tardía

Josefa se incorporó tarde al comercio. Primero estuvo estudiando, y cuando llegó el momento se casó con un hombre de Ciudad Real que vino a trabajar a Chantada en la construcción del embalse de Belesar. Tuvo prole, la atendió y con 40 años se puso a trabajar en la tienda de la madre.

Tampoco la nieta, Mercedes, estaba especialmente predestinada a quedarse al frente del negocio. Estudió FP en Ourense y en Chantada y los fines de semana, o cuando había apuro, colaboraba. «Había que ayudar y lo que comenzó siendo de vez en cuando, se convirtió en habitual y me quedé aquí definitivamente».

La presente responsable del establecimiento destaca varias fases. En la primera la variedad no era mucha, porque su abuela comenzó con una inversión pequeña. Con el tiempo llegó a vender casi todo lo relacionado con la mercería, ropa, calzado e incluso material de papelería. En la actualidad los impuestos y el sistema de módulos no permiten muchas alegrías y el abanico se cerró. El negocio, según señala Mercedes Arias, se centra en la ropa para niños de hasta tres años, mercería y confección para personas mayores.

Esta tienda era un lugar clásico de venta de trajes de primera comunión y ceremonias, y en los años 70 popularizó el lema publicitario «La cigüeña los trae y Merceditas los viste». Tienen clientes en la comarca y del otro lado del Miño. Hace días entró en un emigrante jubilado que, recordaba, hizo la comunión con traje de Merceditas.

Mercedes Míguez Fernández.

Las astillas

Josefa Serna Míguez y Mercedes Arias Serna.

La abuela cumple mañana 97 años; Josefa cumple el día tres 76, y la nieta tiene 42.

Profesión

Comerciantes, dos jubiladas.