Jamás fui capaz, y eso que me atraía aquello de deslizarme sobre una ola, pero me conformaba con mirar con la boca abierta como ellos, y ellas, hacían mil diabluras que a mí se me antojaban imposibles.
El primero fue Juan, que si las tablas, la cera, nos vamos a la costa, que si Kelly Slater por todas partes. Expediciones desde A Milagrosa con chavales que ataban sus tablas con cuerdas a los coches, bocatas y tiendas de campaña y A Mariña. No sé como Juan logró sobrevivir a las tortas que se atizó en el Cantábrico, ni como mi añorado Ford Escort salió vivo de tanto rebobinar a Dick Dale o a los míticos Jan and Dean hasta que reventaban las cintas, y los oídos.
Luego llegó el primo Javi, un profesional. Él se arreó más tortas, pero llegó más lejos. Ha recorrido medio mundo con las tablas entre aviones y «furgos». Decía una y otra vez que la costa de Lugo se desaprovechaba para un deporte en auge, capaz de atraer a gran cantidad de aficionados, lo que ayudaría a la hostelería y al comercio, fomentando el turismo de la zona.
Lo ha visto el año pasado la Diputación Provincial. El éxito fue enorme y este 2012 repetimos con la segunda edición del Km0 Surf-Camp Deputación de Lugo, el fin de semana del 30 de marzo al 1 de abril en diversas playas de nuestra joya mariñana. Con música, cine, charlas y cursos, y por supuesto competición y cercanía a los grandes del surf español. No echaremos de menos a Slater, aunque quien sabe? Quizá alguien le ha dicho que en las playas de aquí hay chicas más guapas que en California.