Más peones y menos pistoleros

Ricardo Hevia

LUGO

Viaje a la antigua usanza el del Breogán a Girona. Vuelta a los tiempos heroicos del autobús. Hay que ahorrar, o parecer que se ahorra. ¿Se hará lo mismo en todas las parcelas del club? Porque lo del viaje a la antigua usanza no lo decimos por el autobús, sino por la fórmula realizada hace muchos años de realizar el trayecto de noche para hacer casi dos días en la ciudad de destino; llegar molido, morirte de aburrimiento o sacar plumón de tantas horas en la cama, y a jugar. Bueno, que sepan que no inventan nada. Y ojalá funcione, porque tras la debacle del sábado, este partido no es broma, cuando hay que usar prismáticos para ver la cabeza. Y ya nadie puede negar que algo subyace y afecta a la química del equipo. ¿Cómo encajar casi noventa puntos en el Pazo ante un equipo como el Clavijo? La situación no es buena, sobran pistoleros y faltan peones, gente capaz de jugar sin el balón y dejarse el alma cuando toca recuperarlo, de partirse la cara en el rebote y dejar a un lado los egoísmos. Y también se echa de menos a alguien de esta sociedad que dé la cara y acabe con las cábalas y comentarios que circulan por las redes sociales, que cohesione y evite que el entrenador se consuma en medio de tantos rumores. Y falta una figura de peso que dé un golpe encima de la mesa para que cada uno sepa cuál es su sitio, y también en qué equipo están jugando. Por el Breogán han pasado grandes jugadores y esta plantilla es un chiste comparada con otras de tiempos no tan lejanos. Así que, a currar y dar la cara, y dejarse de problemillas internos que nos están llevando al hoyo. Hace veinte años sacamos a Girona de la ACB en un play off dramático. Luego, nos devolvieron la moneda. Esta noche no llega a tanto, pero si no queremos aumentar el pelotón de desilusionados, hay que tener claro que ganar es imprescindible».