El Vilalbés se parece mucho, en cuanto a nombres, pero sobre todo en cuanto a estilo, al que consiguió, de la mano de Charly, el ascenso a la Tercera División. Pocos cambios cada curso, dan una de las claves del éxito del líder de la categoría. «Porque la gente que llegamos nueva tenemos más fácil el acoplarnos. Debemos conocer a los compañeros y la función que nos pide el míster. Después, el sistema está muy claro, y jugamos de la misma forma, sea quien sea el rival». Quien así lo define es Mauro Poratti, que reaparecía anteayer con los chairegos y hacía el gol del triunfo ante el Cerceda.
Un tanto que define como de «intuición»: «Fue un centro lateral, tenía que llegar al segundo palo. Fui al rechace...» y marcó en el 87. Otra victoria, la octava del equipo, que refleja el buen camino en el que se han situado, y que aleja la posibilidad de que sea solo «buena suerte» lo que permite obtener los buenos resultados: «Hay un trabajo detrás. La gente cree en lo que hace, en el míster. Y lo estamos demostrando ante rivales de arriba y de abajo».
Mantener la regularidad
El Vilalbés tiene una única meta: «Conseguir cuanto antes los puntos de la salvación», recuerda Mauro, que insiste en que no pelean «por ser los primeros». «Quizás el ir un poco de tapado es una ventaja», indica. Y la forma de alcanzarlo cuanto antes, es no salirse del guión: «Ser capaces de ser regulares en casa y fuera». Algo que, de momento, llevan a rajatabla, pues ganan tanto en A Madalena como a domicilio, con una característica por encima de otras: «Es muy difícil que nos metan gol».
Y mientras, Mauro recupera sensaciones después de varios partidos de baja por lesión. «Hacía casi cuatro semanas que no había jugado, y físicamente no estaba del todo bien. Las piernas no responden a lo que les pide la cabeza. Pero la forma se coge en el campo», confirma.