La empresa realizó a comienzos del 2009 una campaña informativa en la que recorrió los municipios en los que prevé extraer cuarzo. En esa iniciativa se recalcó que la actividad no implicaría una situación como la de As Pontes o Meirama, lugares en las que la minería ha producido notables alteraciones en el terreno y en el paisaje.
Entonces hubo vecinos que se interesaron por la profundidad que alcanzaría la extracción y por los efectos que esa operación causaría ante posibles inundaciones. El personal de la empresa que ofreció las charlas descartó riesgos en ese sentido, y agregó que los hipotéticos daños en la red viaria serían reparados.
Sin embargo, esas explicaciones no lograron detener la acción del movimiento opositor, que forman variadas asociaciones y que considera que los daños ambientales serán altos y superiores a cualquier compensación económica que la empresa pueda ofrecer. La reciente presentación de alegaciones en los ayuntamientos de Cospeito y de A Pastoriza ha sido el último paso dado hasta ahora por esos colectivos.