Flor Gasalla y Félix Cabodevila pasan su cuarto verano con Abbaali Ahmed, a cuya familia visitaron en Tinduf
12 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Un desierto cubierto por una nube de jaimas en la que miles de familias sobreviven sin más recursos que la ayuda internacional que les llega. Ese es el paisaje que encontraron Flor Gasalla y Félix Cabodevila cuando viajaron a los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, para conocer a la familia de Abbaali Ahmed Salem, el niño saharaui al que acogen dentro del programa Vacaciones en paz. El pequeño, a quien llaman cariñosamente «Bali» y que ahora tiene 10 años, pasa su cuarto verano con este matrimonio de Lugo. «La crisis en los campamentos saharauis es peor que la nuestra, allí no hay horizontes», lamenta la pareja.
Este año, la falta de ayudas ha reducido a la mitad el número de acogidas de niños saharauis en la provincia de Lugo. De los 76 que llegaron en el 2010 se ha pasado a los poco más de 40 de este año. Una situación que ellos ven con preocupación. «Es una situación muy injusta porque es una gente maravillosa, muy buena, que te da lo mejor que tiene, pero no le interesa a nadie y si la ayuda internacional falla, no les queda nada», destacan.
En sus primeros días en Lugo, «Bali» visitó al oculista y al pediatra -el programa que desarrolla en Galicia Solidariedade Galega co Pobo Saharaui tiene convenios firmados con ópticas y el Sergas-. La tercera revisión ha sido al dentista. «Es un niño sano, pero viene con falta de peso. Nos han dicho que coma mucho, mucho y de todo: proteínas, grasas...», comentan Flor y Félix.
Odia el pulpo
«El pulpo no me gusta», destaca Bali con una mueca de disgusto. La cara del crío cambia por completo y se ilumina cuando se le menciona las hamburguesas. «Come bastante bien, pero como a todos los niños lo que más le gusta es la pasta, la pizza..., aunque no come carne de cerdo porque es musulmán», explica la mujer.
El matrimonio tiene dos hijos, David, de 26 años, y Lucía, de 19, que se llevan muy bien con «Bali». «Es un niño inquieto, divertido, desde que llegó es el trasto de la casa, peto también es cariñoso y muy noble», dicen. «Tiene las ideas muy claras y a veces nos enfadamos», sonríe Félix. «Lo que más nos preocupa es ayudarle para que pueda estudiar », destacan.
«vacaciones en paz» la falta de ayudas ha bajado las acogidas