Azkorra, el estilete a domicilio

Marcos pIchel LUGO / LA VOZ

LUGO

Hay variables en el trabajo de un delantero centro que tienen una aproximación oscura, no tan patente para los meros espectadores, pero a la que los entrenadores sacan tajada como nadie: la facilidad para desequilibrar a los defensas, abrir huecos para sus compañeros, aguantar la pelota a la espera de apoyos claros... Eso sí, a veces, se tiende a medir la eficacia del ariete únicamente por su capacidad de hacer goles. Su función más visible. Y si en el Lugo uno ha destacado esta temporada en ambas facetas, la patente y la invisible, no es otro que Gorka Azkorra. El de Sondica no es solo el máximo goleador de los rojiblancos, sino que su rendimiento se multiplica a domicilio. Baste un dato: más de la mitad de los tantos del equipo lejos del Ángel Carro llevaron su sello.

Y no se trata de una cantidad despreciable la conseguida por el Lugo como visitante. Los de Setién firmaron nada menos que 25 dianas en los 19 encuentros de Liga disputados lejos de la ciudad amurallada. De tal cantidad, Azkorra selló 13, ni más ni menos. Los espectadores de la ciudad amurallada se han tenido que conformar con verle marcar solo en cuatro ocasiones.

A pares y a tríos

Azkorra despertó su racha en el partido que enfrentó al Lugo con el Conquense, y que terminó con empate a un gol. Después, no se contentó con hacerlo de uno en uno, sino que ha ofrecido tantos de todo tipo, marcados a pares (en dos ocasiones), y a tríos (en Pontevedra aún se acuerdan de los tres chicharros que hicieron inútiles los dos de los granates).

Le hizo dos al Getafe B, para un marcador final de 1-2; y dos jornadas después, los mismos al Montañeros de A Coruña. En este último caso, el marcador finalizó con empate: 2-2.

Eso sí, su mayor producción se quedó en la primera vuelta del campeonato, dejando para el segundo tramo tan solo tres, sufridos en sus carnes por otros tantos filiales: los que le endosó al Deportivo B, al Atlético de Madrid B y al Castilla.

Siempre puntuó

Y quizás hay un dato más relevante relativo a la importancia de la aportación del tanke de Sondika. Sus goles a domicilio siempre se ha traducido en puntos. O lo que es lo mismo, si él ha marcado lejos del Ángel Carro, el Lugo nunca ha perdido. Son 19 puntos los que sumó el equipo (para un total de 26 cosechados como visitante por la escuadra lucense).

Y, sin embargo, la participación del que fuera canterano del Athletic de Bilbao no es segura mañana. Por una cuestión ajena por completo a estadísticas, siempre interpretables, o a matemáticas puras y duras: el físico. En las últimas jornadas, problemas musculares en los isquiotibiales (parte trasera de los muslos), han limitado su labor. Tanto, que el pasado domingo, contra el Alavés, pidió el cambio. Claro que es uno de los peajes que ha de pagar por la fortaleza de sus cuádriceps, como bien explica Fran Soto, preparador físico rojiblanco.