El Breogán propuso un partido de corazón, coraje y defensa sin miramientos, sobre todo en el segundo cuarto. Y con ese guión consiguió que el Obradoiro se atascase en el segundo acto, después de protagonizar ocho minutos fabulosos en los dos aros. Los lucenses llegaron a enjugar una desventaja de diez puntos y se fueron al descanso tres abajo, con todo por decidir.
El colectivo de Moncho Fernández no le fue a la zaga a su adversario en actitud, pero desplegó un baloncesto más cerebral, asentado en una defensa sin tacha. Por ahí fraguó la victoria en un tercer cuarto en el que anuló al Breogán. En siete minutos solo le consintió dos puntos. Después llegó una canasta de tres de Feldeine, pero en los cuatro últimos segundos de posesión. Y cerró ese tercer acto de la contienda con siete puntos en su haber.
Esta vez Corbacho no fue el factor determinante. Pepe Rodríguez optó por secarlo echando mano de Oubiña, que saltó a la pista con esa misión exclusiva. Y consiguió frenar al balear. Pero no pudo evitar que el Obradoiro encontrase otras vías de paso, especialmente a través de Kendall, que hizo mucho daño con su lanzamiento desde tres y cuatro metros.
Cuando el tiro exterior se atascó, los santiagueses encontraron respuestas en la defensa para no descomponerse.