El Breogán rescata su espíritu

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

LUGO

La olla a presión del Pazo recordó al ambiente histórico del Municipal

08 may 2011 . Actualizado a las 18:54 h.

Día histórico el que el viernes se vivió en el Pazo Universitario. No sólo por el triunfo que el Breogán cosechó contra el León, que, a la postre, significó el acceso a la siguiente ronda del play off, sino por el resurgimiento de una afición ejemplar. Antes del cuarto partido de la serie, Clif Brown manifestaba que el público le había transmitido mucha energía durante el tercer encuentro. «¡Qué locura!», afirmaba asombrado. Pero, a la postre, aquello sólo fue el aperitivo de lo que acaeció dos días más tarde.

Veinte años después de abandonar el Pabellón Municipal, un fortín entrañable e incómodo para cada enemigo a lo largo de la década de los ochenta, el Breogán rescató el aroma de sus viejas batallas de la instalación del parque Rosalía. En el choque disputado anteayer contra el León, la afición jugó un rol determinante en la espectacular remontada celeste. Lo nunca visto... O tal vez sí.

En el viejo Municipal, la atmósfera se convirtió en un infierno para muchos rivales que desafiaron la casta del Breogán. Eran las épocas de las peregrinaciones masivas en autobús cuando clausuraban la instalación. Remontadas espectaculares se manejaban en un recinto atestado de fieles que, desde los fondos o los laterales, protagonizaban toques de corneta que catapultaban al conjunto lucense.

La afición del Breogán ha vuelto a latir. Pero no es algo nuevo. Jimmy Allen disputó la primera fase de la temporada 1984-1985 con los celestes. Hasta que una hernia discal lo alejó de las canchas. En la A-1, se desplazó al Municipal para contemplar el partido contra el Fórum Filatélico. El público, en pie, lo ovacionó estruendosamente durante más de dos minutos.

Ahora, el Obradoiro espera en semifinales. Pero el león vuelve a rugir.