El Breogán apela al orgullo celeste

M. Álvarez LUGO/LA VOZ.

LUGO

Hubo una vez un equipo que siempre partía como favorito en los derbis. El Breogán, con veintidós temporadas en la élite a sus espaldas, fue perdiendo fuelle con el paso de los años. Las dinastías fueron sucediéndose. A algunos de sus aficionados más fieles se les invitó a saltar de la nave. Y ahora, transita por la zona baja de la LEB Oro. Traicionado por algunos y amado por otros, los celestes anhelan rescatar el brillo de antaño. Esta noche, a las 21.00 horas , reciben en su castillo al Obradoiro, un equipo al alza. Líder de la competición y con una trayectoria inmaculada, los compostelanos tratarán de asaltar las otrora impenetrables murallas del Pazo Universitario. La batalla está servida.

Las tropas breoganistas no viven su mejor momento. Derrota tras derrota, la moral ha perdido lustre. La organización táctica no es la mejor, pero disponen de buenos soldados. El orgullo puede ser uno de los grandes aliados de las huestes lucenses antes de recibir al actual coloso de la LEB Oro. Ya no están Charlie Bell, ni Greg Foster, ni Ken Orange, ni Jimmy Wright, ni Manel Sánchez, ni Velimir Perasovic, ... Pero sí existe una afición fiel que, aunque aletargada en algunos casos, ya ha demostrado en más de una ocasión que es capaz de cambiar el rumbo del destino.

El pasado no inclina la balanza. Sin embargo, el Leche Río ha demostrado a lo largo de su historia que se puede ganar a cualquier rival por muy fiero que pinte. Real Madrid, Barcelona, Vitoria o Joventut ya saborearon el fracaso en el parqué del templo celeste. A esa fe, y a un nivel competitivo más alto que el ofrecido hasta la fecha, se encomendarán los lucenses para superar a un adversario colosal.

El Obradoiro desata pasiones en Santiago. Con un plantel de enorme calidad y un técnico que se maneja a las mil maravillas en la LEB Oro, se ha convertido en el firme candidato para rubricar el ascenso directo a la ACB. Es el favorito para la guerra 2010-2011. Pero será muy complicado que gane todas las batallas.

Por elevar la motivación hasta niveles exagerados y sacar lustre a una defensa que ha hecho aguas en cada comparecencia anterior pasan muchas de las opciones de éxito de los lucenses. Hasta ahora, el Pazo, otrora un avispero para los enemigos, ha sido un campo poco fértil para el Leche Río. Pero los lucenses, heridos, tratarán de apelar al factor orgullo para ingerir una dosis de autoestima.

Que las trompetas resuenen en el Pazo.