Cuesta abajo, esta vez en Girona. El Breogán ha vuelto a perder y a dar una imagen lamentable. Tras un partido caótico, surgen las mismas dudas. ¿A qué juega este equipo? No se trata de pedir fichajes. El llanto cotidiano hace pensar que no hay dinero. Y será verdad. ¿Cómo habrá dejado el presidente del Obradoiro al club de sus amores? Se trata de averiguar si es posible, pese a trabajar en la dirección adecuada, cómo rentabilizar mejor lo que se tiene y no depender siempre de la inspiración de tal o cual jugador. Y tener claro quiénes son los hombres fuertes. Brown, si no está paralítico, dentro no es el mejor; es el único. Aunque le guste abrirse. Y apenas tiene opciones en la pintura. Feldeine, por físico y seriedad, lo mismo. Betinho y él tienen que ser una pareja de aleros tan buena como la mejor de la LEB. Pues en Girona pasó lo de siempre. Tras cuarenta minutos, habría que preguntar quién es el base o el alero titular, por qué casi siempre se cortan las mejores rachas de juego con rotaciones incomprensibles. ¿De verdad que todos los jugadores de la plantilla son iguales? Queda una semana dura y al final de ella, el Obradoiro. Hay tiempo para muchas cosas, menos para esconderse.