Los dueños de los pubs rechazan un aumento de la conflictividad y dicen que contratan porteros para impedir que los clientes salgan con vasos a la calle
29 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los hosteleros de la noche aseguran que cada vez hay menos problemas en sus locales y que la conflictividad ha descendido en los últimos tiempos. Esta ausencia de incidentes no la relacionan con el hecho de que buena parte de los pubs de las zonas de copas contratan en determinadas noches a varios porteros, en algún caso hasta tres. Coinciden en señalar que requieren de sus servicios para cumplir con la normativa de ruidos y con la ordenanza que impide sacar a la calle vasos de cristal.
La percepción de quienes salen de noche es diferente. La chispa puede saltar en cualquier momento y no es difícil ver peleas, especialmente fuera de los pubs, pero con preliminares dentro de ellos, que se saldan a golpes y en las que con frecuencia también se sacan navajas.
El último incidente importante de la noche, el de primeras horas de la mañana del domingo, acabó con dos jóvenes en el hospital, uno ingresado en la uci durante varios días, y un portero senegalés, también contusionado, en el calabozo.
Juan Rogero, el jefe del portero imputado por agresión a los jóvenes, asegura que la noche genera cada vez menos problemas. Justifica la presencia de porteros, varios en cada pub, en que el Ayuntamiento los obliga a su contratación y no por razones de seguridad. «No podemos sacar vidrio a la calle -dijo- y por la acústica estamos obligados a mantener las puertas cerradas».
Según este empresario del sector de la hostelería hace diez o doce años «había cristos todas las semanas y ahora no». «Hay casos aislados que pueden surgir como último, pero en general, la gente se comporta».
En opinión de Rogero, la falta de incidentes nocturnos en los pubs «se debe a que ahora jueces y policía actúan» y no a la presencia de los controladores.
Porteros que no intimidan
José Manuel Quiroga, miembro de la directiva de la Asociación de Hosteleros de Lugo, coincide con Rogero en que los actos violentos son aislados y que la presencia de los porteros obedece a la necesidad de cumplir con ordenanzas y normativas. «Oyes cosas que pasan -apunta- pero son en el parque, en el botellón». Según él, están para controlar el acceso para que no se sobrepase el aforo y evitar que los clientes estén incómodos, para que las puertas estén cerradas y para que no saquen vasos de cristal. «No están para intimidar ni creo que intimiden algo en algún sitio».