Clases de lucha en Vilalba

Marcos Pichel LUGO/LA VOZ.

LUGO

José Luis Puentes es el nuevo eslabón de la cadena de deportistas de alto nivel que el Club de Loitas ha formado en A Chaira

22 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La cadena de deportistas de alto nivel, luchadores de élite, campeones de España todos, que ha formado el Club de Loitas de Vilalba, encuentra poco parangón en otras disciplinas. Primero fueron los hermanos Castro, Iván y Nicolás (hoy entrenadores); recogió el testigo José Cuba, el actual número uno nacional en la lucha libre, y tras él, aparece con fuerza José Luis Puentes. Competirá en el próximo Mundial Universitario, en octubre en Turín.

Nacido en A Coruña, pero criado entre la capital y Vilalba, de donde es oriundo, José Luis escogió la lucha por tradición familiar. Sus primos Iván y Nicolás, los primeros en poner a Vilalba en el mapamundi de esta olímpica especialidad, fueron su modelo. «Ellos me convencieron. Los veía, cómo conseguían resultados en competición...», dice. La necesidad de canalizar las energías e inquietudes infantiles terminó por decantar la balanza. «Somos dos hermanos, y la verdad es que no nos estábamos quietos», cuenta.

Probó y se enganchó. Tenía 11 años. «Es que es algo muy instintivo. Todo el mundo de pequeño hace lucha», explica. Incluso convenció a sus amigos: «Se lo fui diciendo, y, salvo uno, todos acabaron practicando». Y él progresó, hasta ganarse una beca en el Centro de Tecnificación de Pontevedra, a los 14.

Sin descanso

Inició una etapa que le llevaba de la rivera del Lérez hasta A Coruña y de ahí a Vilalba. Así, semana tras semana. «Todo lo he encaminado al deporte», indica. Pero el esfuerzo ha merecido la pena. Hoy, a sus 23 años, estudia INEF, suma dos títulos de campeón de España júnior y un bronce en su primera aparición sénior (en menos de 84 kilos). Regresa a la localidad chairega en cuanto tiene un hueco para que su entrenador, Iván Castro, marque la pauta.

Iván lo define como un luchador que «compite mejor que entrena». O lo que es lo mismo, que en el momento clave saca lo mejor de sí. Con los inconvenientes de su categoría. «Porque su peso es el más difícil en España», resalta Iván; en el que más rivales de un nivel parejo se puede encontrar.

«Es muy inteligente luchando, pero tiene que tener un poco más de voluntad», dice, exigente, Castro. Y eso que es capaz de pasar una larga concentración en un lugar que para el resto de los mortales es sinónimo de conflicto, como Beslán, en Osetia del Norte. Allí estuvo con Cuba en enero. Lo califica como «una experiencia muy buena», en una región que en realidad contiene la mayor concentración de campeones per cápita del planeta. Con los que se pudo entrenar. «Farniev, Ketoev, Kudukhov...», enumera.

A por el Mundial

José Luis tendrá ante sí, en octubre, el Mundial Universitario, en el que competirá gracias a las gestiones hechas por su club. Le servirá para quitarse una espina. «Hace cuatro años iba a ir al Europeo júnior, pero una semana antes me rompí el brazo», relata. Llegar a Turín será un paso más hacia su sueño: «Competir en unos Juegos Olímpicos».