Siete miembros de la familia Porral consiguieron montar una empresa de carpintería metálica que el año pasado facturó más de 1,2 millones
06 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Tras casarse muy jóvenes, Celso Porral Novoa y Pilar Iglesias Valcárcel se embarcaron sin miramientos en la tarea de la procreación y consiguieron reunir ocho retoños, como en los viejos tiempos. El primero solo tiene 19 años menos que el progenitor, o más adecuadamente, el padre solo tiene 19 años más que el hijo mayor.
Pero el matrimonio fue consecuente y no solamente buscó los garbanzos para la comida sino que le proporcionó empleo a la prole. Actualmente la familia tiene en As Gándaras una empresa de aluminio y carpintería metálica, Alupo, en la que trabajan Celso y seis de sus ocho hijos. Cada uno tiene su propio cometido y el padre pica un poco en todas las secciones, consiguiendo que el negocio vaya bien y siga en constante expansión. Comenzaron haciendo ventanas de aluminio pero actualmente también comercializan en PVC y hacen todo tipo de trabajos en hierro y acero inoxidable, según señala Javier.
Celso empezó a trabajar con el aluminio en una empresa de su Lalín natal. Se marchó a Barcelona y conoció a Pilar, de Triacastela; posteriormente vivieron un año en Bilbao y allí también trabajó con este metal. Hace 34 años regresaron y se establecieron en Lugo, empleándose en una carpintería metálica. Transcurrido un lustro montó la suya en Hermanos Carro.
El local era tan pequeño que tenía que sacar por una ventana las barras de aluminio. Eso sí, el instrumental lo conseguía guardar dentro al completo: una sierra de mano, una lima y un destornillador. Como aún era capaz de acomodarse en menos espacio, compartió los 50 metros cuadrados con un carpintero. Los encargos eran todos de particulares y cuando remataba una ventana la colgaba del hombro y la llevaba a pie a su destino, para colocarla.
Después de seis años se trasladó al bajo de la casa familiar de As Gándaras, donde disponía de 140 metros cuadrados. El siguiente paso fue comprar una trasera y aumentar otros 100 y el último, por el momento, consistió en una nueva compra y montaje de una nave de 850 metros. Tienen un proyecto para instalar un expositor dando frente a la calzada, pero de momento está paralizado.
Javier comenzó a trabajar con el padre cuando tenía 16 años y paulatinamente se fueron incorporando los demás hermanos. En estos momentos tienen dos empleados, con lo que la plantilla es de nueve personas. En los últimos 30 años las vacaciones de Celso suman un mes y las de los hijos se limitan a los puentes, aunque el mayor desde que es padre se siente en la obligación de coger en verano 9 o 10 días. Un exceso.