Reigosa

José Ramón Ónega

LUGO

Stalin, que no leía porque le gustaba más actuar, dijo que el escritor es un ingeniero del alma humana. Carlos Reigosa, es ese ingeniero de pluma ágil, curiosa e inquieta. Además de versátil, le adorna el habla entretenida y la palabra tibia.

Una nueva entrega literaria, A ley das ánimas, novela de Santa Compaña, da ocasión al escritor de A Pastoriza, para tratar un tema que trasciende la vida, adentrándose en la muerte. Desde que escribió Crimen en Compostela, a Carlos Reigosa hay que reservarle un sitio en la biblioteca, pero desde que parió Pepa a loba, hay que llevarle en las alforjas cada vez que uno sale de viaje. Sus libros- Homes de tras da corda, Irmán Rei Artur, Fuxidos de sona, A guerra do tabaco, Oxford, amen, o La agonía del león, son argumentos vivos.

Algo tienen las tierras de A Pastoriza que le inspiran a Reigosa estas batallas. El Miño naciente, donde están también mis orígenes maternos, es país propicio al ensueño, a la construcción de paraísos y escenarios encantados.

Por estas camposas y rodales, antes limpias arboledas, que se cargó la concentración parcelaria, circula libre el espíritu y descansa el ingenio. Cunqueiro hizo andar a los abades de Meira, a lomos de mulas reposadas, por estas chairas preludio del mar de Foz.

Carlos Reigosa navega, inspirado, estas veredas, llegando hasta la playa ribadense das Catedrais, con la Santa Compaña y la Guardia Civil investigando un crimen. La pasión oculta de Reigosa es, sin duda, la novela policíaca británica adaptada a los mitos de la tierra. Anda por aquí la sombra heroica de los britonienses, con su obispo Maeloc y su leyenda. Reigosa recrea el mundo más puro del país.

redac.lugo@lavoz.es