Reigosa

José Ramón Ónega

LUGO

12 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Stalin, que no leía porque le gustaba más actuar, dijo que el escritor es un ingeniero del alma humana. Carlos Reigosa, es ese ingeniero de pluma ágil, curiosa e inquieta. Además de versátil, le adorna el habla entretenida y la palabra tibia.

Una nueva entrega literaria, A ley das ánimas, novela de Santa Compaña, da ocasión al escritor de A Pastoriza, para tratar un tema que trasciende la vida, adentrándose en la muerte. Desde que escribió Crimen en Compostela, a Carlos Reigosa hay que reservarle un sitio en la biblioteca, pero desde que parió Pepa a loba, hay que llevarle en las alforjas cada vez que uno sale de viaje. Sus libros- Homes de tras da corda, Irmán Rei Artur, Fuxidos de sona, A guerra do tabaco, Oxford, amen, o La agonía del león, son argumentos vivos.

Algo tienen las tierras de A Pastoriza que le inspiran a Reigosa estas batallas. El Miño naciente, donde están también mis orígenes maternos, es país propicio al ensueño, a la construcción de paraísos y escenarios encantados.

Por estas camposas y rodales, antes limpias arboledas, que se cargó la concentración parcelaria, circula libre el espíritu y descansa el ingenio. Cunqueiro hizo andar a los abades de Meira, a lomos de mulas reposadas, por estas chairas preludio del mar de Foz.

Carlos Reigosa navega, inspirado, estas veredas, llegando hasta la playa ribadense das Catedrais, con la Santa Compaña y la Guardia Civil investigando un crimen. La pasión oculta de Reigosa es, sin duda, la novela policíaca británica adaptada a los mitos de la tierra. Anda por aquí la sombra heroica de los britonienses, con su obispo Maeloc y su leyenda. Reigosa recrea el mundo más puro del país.

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