El Azkar concede la bula al Barcelona

LUGO

Un tiempo con el motor a tope y otro con un ralentí generalizado. Ese fue el rendimiento que el Azkar ofreció ayer ante un Barcelona que invitó a que el Municipal registrase la mejor entrada del curso. Los lucenses lo bordaron en la primera mitad, con un juego ofensivo eléctrico y una contundencia defensiva de las soñadas por Bruno García. Pero los catalanes pudieron desperezarse tímidamente tras el descanso ante un adversario que, tal vez, pagó el esfuerzo realizado. Y las tablas, con fortuna para los de Marc Carmona, se plasmaron como el tanteador definitivo.

El Prone desprendió un alto voltaje desde el pitido inicial. Los azulones saltaron al parqué sin ningún tipo de complejos ante la eterna alternativa al poder de la Liga Nacional. Conectaron con un público que anhelaba el aroma de los antiguos piques entre lucenses y catalanes y prepararon el menú para llevarse tres sabrosos puntos a la boca. El Barcelona, agazapado por el empuje de los locales, apenas gozaba de oportunidades para sacar a relucir su calidad. No obstante, las llegadas con peligro se repartían.

Toni, un valladar en la meta de los de O Ceao a lo largo de la contienda, solventó con maestría todos los picotazos de un adversario que, sin Fernandão como referencia, apeló a la movilidad y al primer toque para intentar poner de rodillas a los de O Ceao.

No lo lograron los azulgranas, que acabaron rindiéndose a la calidad de De Bail. El brasileño destrozó las líneas de los visitantes en una acción individual sólo al alcance de grandes futbolistas. El Municipal estaba puesto patas arriba, confiando en un nuevo golpe de autoridad de un Azkar que, si en algún aspecto falló, fue en la finalización.

Tablas

Con menos ritmo sobre el parqué, los árbitros castigaron con un penalti a Rafa López sobre Javi Rodríguez. Toni detuvo el cañonazo del capitán del Barcelona, pero no pudo repeler la segunda opción.

En los últimos tres minutos, el Prone enarboló la bandera de la ambición. Con portero-jugador, De Bail tuvo en sus botas el triunfo. Lo envió al palo. Adri fue expulsado después de evitar que los catalanes marcasen desde su casa y los locales acabaron sufriendo en una eterna inferioridad numérica que duró treinta segundos.