En las últimas semanas, el Breogán ha entrado en una rutina de sumar una de cal en casa y una de arena a domicilio. Por fortuna, el equipo lucense se ha instalado en los puestos que dan derecho a disputar el play off de ascenso. La dinámica de una victoria y una derrota, a pesar de que podría resultar peligrosa en las comparecencias en el Pazo, parece suficiente para codearse entre los nueve primeros clasificados.
El acierto, tanto del rival como del propio Leche Río, se ha convertido en uno de los temas recurrentes de esta temporada después de cada jornada. Sin embargo, como muchos entrenadores ratifican, se trata de uno de los factores incontrolables del baloncesto. El primer camino hacia los triunfos pasa por realizar un juego del que nazcan ventajas. Esperemos que esta tarde, ante el frenético Mallorca, se pueda contemplar un partido atractivo. Hace falta, ya que las dudas se han instalado en una hinchada que, comprensiva con la situación económica que el club ha expuesto desde el pasado verano, parece aletargada por momentos. Pero la irregularidad se traduce en nerviosismo.