De Casa Rouco a Beiramiño

Benigno Lázare

LUGO

La antigua taberna y tienda que vendía bacalao en hojas se reconvirtió en casa de turismo y conocido restaurante que ahora lo vende pasado por el horno

28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La Casa do Rouco de Xustás (Cospeito) era uno de esos lugares a los que hace décadas la gente acudía a comprar una hoja de bacalao, cien gramos de café, medio kilo de arroz o uno de azúcar. A un lado tenía tienda y al otro bar con una alta barra que a los clientes de menor estatura les situaba los vasos de vino directamente a la altura de la boca. También tenía un minúsculo comedor casi siempre vacío porque los clientes preferían sentarse alrededor de la mesa de la cocina económica , en la que Florentina Rouco guisaba carne y cocinaba los dos o tres platos que completaban la oferta. El vino, como el azúcar y todo lo demás, venía a granel y lo traída en su camión el marido, Antonio Gil. Ya por entonces era un negocio con solera, que había sido fundado por el padre de Florentina, Jesús, en una casa cuya fase más antigua tiene un siglo.

A comienzos de los años 90 se imponía un cambio generacional o el cierre, e incluso la Casa Rouco estuvo cerrada un par de meses. Fue entonces cuando uno de los dos hijos de Florentina, Emilio, decidió hacerse cargo y en 1994 lo enfocó como bar y casa de comidas.

Pero el gran cambio se produjo en el 2002, cuando convirtió los inmuebles en casa de turismo rural Beiramiño y transformó por completo el restaurante, ahora muy conocido no solo en Terra Chá. Invirtió unos 240.000 euros aunque consiguió cerca del 40?% de subvención del Leader, y abrió un establecimiento con tres habitaciones dobles, un comedor de diario y otro para banquetes con capacidad para 80 personas, además de reformar por completo toda la casa, con nueva cocina, servicios y demás dependencias. En verano el lugar más apetecible para los clientes es la terraza, a pocos metros del cauce del Miño, que ofrece la posibilidad de comer a la sombra de una higuera centenaria en años y en higos. Ahora con Emilio también está su hija Iciar, al menos de momento, además de dos empleados para la cocina y otros dos para atender la barra y el comedor.

La parrilla funciona a diario y la carta también incluye habitualmente anguilas, bacalao y los fines de semana suele haber lubina o cualquier pescado de temporada y cabrito al horno de leña. La mayor parte de la clientela de los días no laborables es de la zona de Lugo y de otros lugares foráneos, por lo que la carta cambia un poco con respecto de la de diario. Agosto es el mejor mes y cierra parte de noviembre y los lunes.