Fenosa está enviando cartas certificadas a sus clientes en las que les da un plazo para cambiar los limitadores
01 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Durante los últimos días están llegando a los domicilios de diferentes puntos de la provincia y en A Coruña cartas certificadas de Fenosa en las que da un plazo a sus clientes de 20 días para cambiar el ICP, es decir, el limitador. Con el incomprensible lenguaje al que tienen acostumbradas las eléctricas a sus abonados, se puede interpretar que aquellos domicilios en los que no hay hueco ni instalación para colocar los limitadores -parece ser que quedan todavía muchas casas que recibieron el suministro hace 40 años y que no lo tienen- instan al cliente a recurrir a los servicios de un instalador. A los que si disponen del controvertido ICP, les comunican la posibilidad de que Fenosa desplace un técnico para constatar que la instalación está en condiciones.
Los clientes de la eléctrica se preguntan si estos cambios son necesarios y a qué obedecen, además de si suponen un cargo a mayores o no. Fenosa facilita un número para solicitar cita para la visita el técnico. Tampoco saben qué es lo que puede ocurrir si no se ponen en contacto con la compañía antes de que transcurran los 20 días y que pasará cuándo se traspase ese límite.
Las cartas también han creado desconcierto entre los instaladores. La asociación provincial que los aglutina y que preside Nivardo Rego está recopilando datos para saber con exactitud qué es lo que está ocurriendo. La organización tienen constancia de que las cartas llegaron a domicilios de la zona sur.
Investigación
Nivardo Rego dijo que su organización no se iba a pronunciar hasta que no tenga todos los datos sobre la mesa que está recopilando. Apuntó que si confirman alguna de las sospechas que tienen se dirigirán a Fenosa para pedir explicaciones.
Este periódico tiene constancia de que las cartas certificadas llegaron a la zona sur de la provincia y a los concellos de Palas y de Castroverde.
Al parecer, algunas viviendas antiguas disponen de suministro pero carecen de los limitadores de potencia, que son fundamentales, en el caso de problemas. En otras el consumo de energía es superior a la potencia contratada, que está estipulada en baremos y por cada uno de ellos se pagan cantidades diferentes. En este punto podría estar el interés de la comercializadora en instalar los limitadores en función de la potencia realmente consumida y no en la contratada.
La cantidad económica que supone esa diferencia con el cambio de baremo no es importante en un único cliente, pero la suma de todos ellos sí que podría compensar el ajuste de los limitadores.