La semilla de la cooperación aún crece con dificultad

X.?M.?P. / L.?D.

LUGO

La consecución de sellos que reflejan el origen y avalan la calidad se ha logrado y está en trámites de lograrse para distintos productos de la provincia. La faba de Lourenzá tiene su Indicación Xeográfica Protexida, A Mariña y Terra Chá forman una de las subzonas de la IXP Pataca de Galicia, y Lugo es uno de los aportes importantes a la producción gallega de castaña, que también se ha incorporado al club de las garantías oficiales.

Si el suelo es fértil y variado, parece normal fomentar el crecimiento de la planta del asociacionismo. Tomemos como ejemplo el municipio de Ribas do Sil, que tiene en las cerezas, el aceite o las castañas todo un potencial por explotar y que también trata de sembrar la semilla del asociacionismo entre los productores. Durante el pasado fin de semana, el Ayuntamiento organizó unas jornadas sobre cooperativismo, en colaboración con la Consellería de Traballo, en las que se expusieron algunas experiencias que se han llevado a cabo en este sentido en otras zonas con condicionantes similares. Los participantes también recibieron información de las ayudas disponibles para proyectos cooperativos dentro del programa Leader.

De esta línea de financiación habló ayer Martín Alemparte, director gerente del grupo de desarrollo rural Ribeira Sacra. «A meirande parte dos proxectos do Leader poden ser desenvolvidos por unha cooperativa, que é unha forma máis de organización empresarial», explicó Alemparte. Según destacó, el asociacionismo y la venta directa son las únicas alternativas para poder rentabilizar producciones de calidad a pequeña escala.

Más teoría que práctica

La lista de ejemplos es variada. En Lourenzá, en días pasados, se celebraron unas jornadas que iban dirigidas, de manera preferente, a fomentar la creación de alguna iniciativa de cooperativismo entre los productores de faba. En Xermade, en unas jornadas que se celebraron el mes pasado, se expusieron los resultados de un informe elaborado por una consultora, que recogía, entre otras salidas económicas interesantes para explorar con la puesta en marcha de cooperativa, la distribución de hortalizas o el cultivo de setas.

Una fórmula como la del cooperativismo puede tener ventajas e inconvenientes frente a otros modelos de unión, pero la posibilidad de reducir costes y de entrar con alguna mayor facilidad en nuevos mercados parece un argumento suficientemente poderoso para ser tenido en cuenta. El tiempo dirá si la planta de la unión se generaliza en las tierras o es devorada por el individualismo.