El San Froilán de los políticos

LUGO

PP y PSOE usan el hospital de San Cibrao y el nuevo puente como munición en la pugna político-institucional

04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo, ahora que es San Froilán, es el espejo en el que se mira Galicia en estos días de crisis, presupuestos y tributos crecientes. Al espejo que es Lugo en su fiesta mayor viene a mirarse, a verse con los suyos -mezclados con los otros parecen muchos más-, lo más granado del PP y del PSOE, lo mejor que le va quedando al Bloque y los que quieren ser algo en la casa de mil puertas que es el nacionalismo gallego. Viene el presidente Feijoo acogido a la sombra del hospital interminable, y viene el ministro Blanco a ejercer de maestro de obras en el puente que por fin le empieza a nacer al Miño. En el bíceps político de Feijoo, cuando se asoma a Lugo, hay un hospital como en el de Blanco asoma un puente. Entre la izquierda peculiar que es el PSOE y la derecha múltiple que es el PP hay, como se ve en Lugo, cuentas pendientes que se saldan en ese navajeo verbal en que se han convertido los inicios de obras y otras inauguraciones. Como las golondrinas a su tiempo, vuelven a Lugo los notables de la política ahora que estalla otro San Froilán, tan amenazado de lluvia y crisis. Vino el presidente Núñez Feijoo (viernes, día 2) a anticiparse en 24 horas al ministro José Blanco (sábado, día 3) y a sus obras del nuevo puente sobre el Miño. Vino Feijoo y antes cruzaron sus aceros las gentes del protocolo de la presidencia de la Xunta y del Concello de Lugo. Querían los unos evitar que en la visita al nuevo hospital discursease el alcalde, José López Orozco ; pretendían los otros vencer en el empeño de dar la palabra a su jefe, Orozco. Ganaron la partida los de Lugo y habló Orozco, pero el alcalde guardó, sobre otras memorias doloridas, el recuerdo de la afrenta frustrada. Y cuando Blanco, ministro que ejerce de lucense, dio las bendiciones al inicio de las obras del nuevo puente, Orozco disparó en los oídos de la selección popular que asistía al oficio inaugural: «Este día representa (...) o fin da estrangulación e o olvido a que nos someteron os gobernos doutras cores, aqueles que tantas veces tinguiron o soño de pesadelo». Al conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández ; a Barreiro , Joaquín García Díez y Jaime Castiñeira se les atragantó el acto. Hubo entre los populares algún gesto, alguna sonrisa, algún comentario, y Blanco, cuando fue su turno al micrófono, citó a Barreiro, antes de dedicarle al PP una frase mordaz: «Vamos a invertir en dos años más que otros invirtieron en ocho». Después fue el turno de Barreiro. También de Joaquín García Díez, que se prepara para enfilar el camino del adiós a la actividad municipal. El ex alcalde perfila ya, según dicen algunos, su despedida del Ayuntamiento, que no tardará en producirse, si las cosas son como parecen. Hay en los principales actos públicos un afán de normalidad entre las cabezas más visibles del PP que llama la atención. Barreiro, García Díez y Jaime Castiñeira se dejan ver juntos con frecuencia. Quizá es que el presidente provincial del partido quiere dejar claro que el relevo al frente de la lista popular para las elecciones locales (Castiñeira por García Díez) será fruto del acuerdo y del entendimiento. Tal vez todo sea pura coincidencia. Pero es así, en estos días en los que Lugo ya huele a pulpo, que es como huele el San Froilán. La fiesta más hermosa del otoño gallego arranca esta tarde con el pregón de Lois Diéguez . Es el pregonero hombre polifacético. Este escritor en verso y prosa, tiene tras de sí una larga trayectoria política, un amplio trabajo al servicio del nacionalismo en las filas de la UPG y del Bloque. Lois Diéguez tiene nombre propio en las letras gallegas; pero también tiene un merecido espacio entre lo que han derrochado trabajo al servicio de una idea, de un proyecto para Galicia. En el templete de la Praza Maior, habrá, sin duda, en el pregón de Diéguez, mucho de reivindicación del idioma de Galicia, ahora que le pasa lo que le pasa. «Derrubaremos os museos / que están a construir / para ti», escribió ayer el poeta como podría escribir hoy. En el espejo de Galicia que es Lugo en San Froilán, a partir de hoy vendrán a mirarse notables de la política gallega y española: volverán el presidente Alberto Núñez Feijoo y el ministro de Fomento, José Blanco, que abrirán simbólicamente sendas puertas de la Muralla. Lo harán también el alcalde y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro ; el diputado Ricardo Varela y el senador José Manuel Barreiro. El San Froilán de la crisis es también el de los políticos. Saben bien que Lugo es en octubre el espejo de Galicia y todos quieren verse en él.