Al volante, por gusto y por amor

María Caravel redac.lugo@lavoz.es

LUGO

27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

. Lo cantaba el grupo Montana en los años ochenta, pero los amantes (y sobre todo los propietarios) del Seat 600 siguen sintiéndose los amos en cuanto se ponen al volante. Ayer lo demostraron concentrándose en el tramo peatonal de la Ronda, donde se exhibieron 40 coches del mítico modelo, y se hicieron unas pruebas de seguridad vial un tanto peculiares para celebrar el 50 aniversario de la DGT.

La primera parte de las pruebas de seguridad vial era teórica, con preguntas similares a las del examen de conducir, pero con la parte práctica llegaron las dificultades. El organizador de la concentración y miembro del Club 600 de Lugo, Rubén Abelaira , explicó que se habilitó un camino con globos de agua, y los conductores tenían que intentar pisar el menor número posible de globos. Después, llegó la hora de aparcar: con los ojos vendados y el coche apagado, de manera que el copiloto tenía que dirigir toda la maniobra. «Ante todo, son divertidas», dijo Abelaira.

Los conductores se pusieron al volante a las nueve de la noche y comenzaron el colorido recorrido por Bispo Aguirre, Ronda da Muralla, avenida da Coruña, Tino Grandío, Lamas de Prado y Serra de Outes. ¿El destino? El restaurante Garais. Esta es la novena edición de la concentración lucense de seiscientos y para hoy se ha previsto otro encuentro, en el que se espera a 80 coches, y nuevo recorrido para lucir carrocería por las calles de Lugo. El destino es el parque de Pena de Rodas, desde donde irán al restaurante Miño, en Outeiro de Rei. Velocidad hasta el altar. Hay novios que corren el riesgo de llegar tarde a la hora de su boda -por ejemplo si vas en un carro del país y te lo tomas con calma y hasta con algo de guasa-, pero hay otros que no pueden huir del espíritu deportivo que les acompaña ni siquiera en el día de su matrimonio.   Carlos Vázquez lo vio: el piloto Moisés Neira y María Castro se casaron ayer en la catedral de Lugo en compañía de su familia y algunos amigos que no quisieron dejarse en un día como ese el coche de rally en casa.