La pócima brasileña del gol

Rubén Ventureira

LUGO

El pivote revela que la orden era colocar los balones lanzados desde el córner en el entorno del punto de penalti

25 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No es un Dépor de arte, pero sí de ensayo. Laboratorios Lotina, marca registrada en Abegondo, ha fabricado una pócima brasileña para el gol. Cuatro de los ocho tantos del Dépor han llegado a balón parado, y en todas esas acciones ha intervenido el brasileño Juca, como iniciador en tres ocasiones y en la otra como ejecutor.

En la primera jornada, el Dépor colocó el 1-1 en el Bernabéu gracias a un cabezazo de Riki. Pero buena parte del mérito de la jugada fue de Juca. Pablo Álvarez tocó una falta indirecta para el brasileño, que se sacó un plátano que aterrizó al borde del área pequeña. La jugada había sido ensayada dos días antes a puerta cerrada en Riazor. «Tenía que centrar el balón al segundo palo para que el portero dudase si salir o no. Y salió perfecta», recuerda el pivote brasileño.

El pasado sábado, cuando el Dépor buscaba el 3-3 contra el Espanyol, Juca sacó un córner desde la derecha de la portería defendida por Kameni. Le dio una rosca preciosa, y Lassad la remató cruzada. «Casi entra, pero lo que no pudo ser en Riazor ocurrió en Jerez», apunta el mediocentro. En efecto, sendos saques de esquina botados por Juca desde la izquierda de la portería de Renan supusieron el segundo y el tercer gol del Dépor en Chapín.

Ribera, segundo de Lotina, explica que «cuando se saca un córner directo lo que se dice es a dónde se va a sacar y cuáles tienen que ser los movimientos de nuestros jugadores». En Xerez, el cuerpo técnico decidió que fuesen cuatro los que subieran a rematarlos. El brasileño había recibido una clara consigna de Lotina y Ribera. «Tenía que poner el balón fuerte, y con efecto de fuera hacia adentro, entre el punto de penalti y el área pequeña», revela Juca.

Así lo hizo. En el córner que supuso el 0-2, Adrián espera el lanzamiento al borde del área pequeña, mientras unos metros por detrás se colocan escalonadamente Pablo Álvarez, Lopo y Colotto. Sergio se acerca a la esquina, como si Juca se la fuese a sacar en corto, para atraer a un zaguero. Pero el brasileño sabe lo que tiene que hacer. La envía al área, y en ese momento Colotto se desplaza hasta el segundo y Pablo y Adrián avanzan hacia el primero y se introducen en el área pequeña. A sus espaldas queda un gran hueco, que tiene que aprovechar Lopo. Lo hace su marcador, Leandro, que introduce la pelota en su propia portería.

En el 0-3, los jugadores blanquiazules se escalonan de otra manera. Pablo se sitúa en el área pequeña, junto al portero. De izquierda a derecha, Lopo, Riki y Colotto se colocan detrás. Cuando Juca bota la pelota, Álvarez y Colotto se van al segundo palo para liberar el espacio central, Lopo avanza hacia el primer palo y Riki corre hacia la zona en la que sabía que iba a caer el balón, entre el punto de penalti y el área pequeña. Se anticipa a su marcador y marca.

Mérito del equipo y del míster

«Ellos iban mucho al segundo palo para acompañar a Colotto, y nos aprovechamos de eso», apunta Juca, que reparte medallas. «Estas jugadas no son mérito mío, sino de todo el equipo y del míster, que insiste en entrenarlas», afirma el brasileño. «En el fútbol de hoy día se deciden muchos partidos en balones parados, es un fundamento que estamos entrenando bien y vamos a continuar entrenando», añade Colotto.

Que el laboratorio seguirá abierto lo confirma Ribera. «Las faltas y córneres bien sacadas suelen tener más posibilidades de gol. Hemos estado acertados y hemos tenido fortuna. Esto va por rachas, pero para aprovecharlas hay que trabajar».