Cuatro vidas en torno a la escala

LUGO

Gabino Domínguez y Cheri Grandío han formado parte de corales y transmitido la afición por la música a sus hijos, que forman parte de la banda de la capital chairega

06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Se imaginan un desfile militar con gaita gallega? Lo cuenta Gabino Domínguez Lama, que nació en Alba y que no hizo el servicio militar en Galicia sino en Ceuta. El aprendizaje del instrumento no se realizó tan lejos de Galicia sino que ese dominio, junto con el de la flauta, procede de su paso por el Seminario de Mondoñedo, en donde estudió siendo un chaval.

«Gustábame cantar na misa», recuerda Domínguez, que además se acuerda de las lecciones musicales aprendidas con Darío Balea, ex profesor y ex rector ya fallecido.

También aparece entre las primeras citas de la conversación su tío Antonio Domínguez, que además de sacerdote párroco de Foz es aficionado a la música y formó parte de grupos en Mondoñedo.

¿Se imaginan una comparsa de antroido con un saxofón hecho de madera? Basta con escuchar a Cheri Grandío, que recuerda cómo su padre era aficionado a la música y cómo la llegada a casa de un organillo comprado por su progenitor disparó su curiosidad musical.

Coral

La afición de los dos no se limita a los instrumentos. Abarca también la música coral, practicada durante años en la polifónica vilalbesa. Él es bajo, aunque se siente más bien barítono; ella es tiple. Llevan algunos meses alejados de la agrupación por asuntos personales, pero esperan volver: él aguarda el reencuentro con canciones populares gallegas, y ella, con las habaneras.

La pasión llega a la segunda generación. El hijo varón, Baruk, pasó también por el Seminario. Una guitarra, regalada por el tío de su padre, elevó el interés por la música: las clases en el Conservatorio fueron el primer paso; luego vendrían otros que aún siguen, como la pertenencia a la banda -toca la trompa- y al grupo Irmandades do falo -toca la guitarra-.

Tocar y aprender es lo que hace también su hermana, que recuerda que se presentó a una prueba en la banda porque hacían falta percusionistas. Ahí sigue, completando su formación musical con las clases en el Conservatorio de Vilalba. Los dos hermanos, además, forman parte del coro de la iglesia parroquial de Vilalba.