La A-8 avanza con lentitud, pero afecta al tráfico en A Mariña

La Voz

LUGO

La autovía del Cantábrico (A-8) tiene entre Barreiros y Vilalba un paréntesis de más de 50 kilómetros. En la localidad marinaña acaba por ahora la posibilidad de circular ininterrumpidamente por la transcantábrica desde Tapia, en un tramo de casi 30 kilómetros de longitud; y el viaje por el resto de A Mariña y Terra Chá hasta Vilalba debe hacerse por la N-634, que presenta un firme deteriorado en algunos tramos y carencias históricas, como la falta de un carril para vehículos lentos en el último tramo de subida a A Xesta. Desde Vilalba se puede circular por la A-8 para enlazar en Baamonde con la autovía del Noroeste (A-6).

Son conocidos los problemas de la transcantábrica para salvar su paso por el municipio mindoniense, en donde las complejidades orográficas han afectado al tramo Mondoñedo-Lindín, que discurre por la ladera del monte Padornelo. Mientras tanto, las consecuencias de las obras se notan al circular por la N-634. Los trabajos realizados entre Lourenzá y Mondoñedo han reducido las posibilidades de adelantar en la bajada a Vilanova de Lourenzá desde Arroxo y han acortado el tramo de carril de vehículos lentos situado en sentido contrario.

Además, en la salida de la A-8 en Barreiros y en la confluencia de la carretera N-634 con la N-642 -situada a pocos centenares de metros, en Cruz do Lobo- se han producido retenciones en domingos de este verano, en el regreso de las playas.