Orozco????hace????valer????su peso en el PSOE, se adelanta?????a????su secretario general en Lugo, y dice que el partido respalda su candidatura
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo tiene un alcalde y tiene un candidato que es, según se va viendo, resumen y encarnación municipal del PSdeG. Lugo tiene en López Orozco todo un partido, o, lo que es lo mismo, Orozco es el partido. Por eso, aunque el PSdeG no ha dicho aún ni está boca es mía, en lo que a la candidatura para las elecciones del 2011 se refiere, el alcalde Orozco asegura que él no se tira a la piscina si sabe que no hay agua ni se proclama aspirante -lo hace con frecuencia- sin la aquiescencia del partido. Y en San Marcos, el secretario general de los socialistas lucenses, Gómez Besteiro , va tomando nota y seguramente ya tiene claro quién encabezará la lista de su partido. En el PSOE lucense hay alguna certeza (Orozco) y muchas incertidumbres. Frente a ellas, los socialistas lucenses juegan con la ventaja de la indefinición electoral del PP, que está así como a otra cosa, y la incesante búsqueda de sí mismo que agota al BNG.
Orozco es un alcalde con suerte, un candidato sin rival. A Orozco se le inunda una planta del edificio administrativo del Ayuntamiento y la oposición municipal guarda silencio y le ayuda a redondear el PlanE, que es plan de cartelones y rentabilidad política. Las goteras en la casa municipal caen sobre la oposición apática y dejan seco, sequito, seco al jefe de la casa destejada. En el PP, según se ve, julio es mes de vacaciones y los más notables populares están a otra cosa que no es la municipal. Los asuntos del Ayuntamiento, en este mes, los cogen en otra parte. Es lo que tienen las vacaciones. Y así se preocupan mucho de unas hierbas que crecen en un muro -quizá alguien pensó que si la maleza de la Muralla daba juego también podía darlo la de cualquier murete- y muy poco de la salud de los funcionarios desalojados por inundación en el edificio administrativo; poco por los papeles cubiertos con plásticos urgentes y por las luces convertidas en juegos pirotécnicos.
En el PP, José Manuel Barreiro tiene concejales de guardia que vigilan muy eficazmente las hierbas de los muretes mientras Orozco da vueltas y vueltas de reconocimiento a la pista electoral en la que competirá en el 2011. El alcalde candidato, nadie lo duda, está preocupado y lleno de preguntas. Lo del PP, ¿será una estrategia hábilmente calculada o pura apatía? ¿Tendrán los populares un plan cuya esencia es aparentar que no lo tienen? ¿Dónde está el candidato o candidata del PP? Orozco corre ya hacia las urnas del 2011. Quizá Lino González Dopeso , concejal con alma de peruano, haya avisado ya a su jefe Orozco, de que, como escribió Sofocleto (ciudadano de Perú que fue viviendo de la política y el periodismo), «en política siempre se corre el riesgo de pertenecer a las mayorías». Es un riesgo del que parece libre el Bloque Nacionalista en Lugo, tan necesitado de recuperar las energías que perdió cuando se conocieron los resultados de las pasadas elecciones autonómicas.
Lugo, ya se sabe, es ciudad de gentes tranquilas, poco dadas a jaranas reivindicativas. Pero incluso la gente así empieza a inquietarse cuando ve pasar los días y siguen sin respuesta algunas preguntas que afectan al futuro de su ciudad. La Xunta no acaba de aclararse con respecto al anunciado museo de la romanización, nada se sabe de qué quiere hacer el gobierno gallego con el yacimiento arqueológico de A Tinería, qué fue del consorcio del casco viejo, y así. El vicepresidente de la Diputación, Antón Bao , acusó al gobierno de Alberto Núñez Feijoo de paralizar los principales proyectos que la Xunta tenía para Lugo. Quizá no estén parados, tal vez no; pero lo parece. Es de general aceptación que, como adelantó Lincoln, «hay momentos en la vida de todo político en los que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios», pero hay asuntos sobre los que los lucenses quieren saber qué pretende hacer la Xunta. Y ya es hora de que se aclare. A Feijoo le pasa con sus objetivos en Lugo como a Orozco con el proyecto del plan de movilidad: nadie los conoce. El museo de la romanización es a la Xunta lo que el carril-bici al Concello: dan que hablar, entretienen mucho, no están y se les espera, pero no se sabe para cuándo.
Lugo, en este verano que es otra cosa, es una ciudad con concejales que buscan hierbas en los muretes, funcionarios inundados y proyectos aplazados. Un verano extraño, sí, en el que la memoria histórica agita viejos miedos y vuelve de maleable plastilina las convicciones del candidato: «O Concello estudará todas as propostas para estatuas». Groucho lo dijo así: «No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo».