El diálogo entre las partes implicadas en el expediente de regulación de empleo (ERE) de Leche Pascual, que parecía roto definitivamente el pasado fin de semana, tiene ahora una oportunidad, previsiblemente la última, de lograr un acuerdo que evite dejar la decisión final en manos del Ministerio de Trabajo. Así ocurriría si no hubiese acuerdo.
El contacto entre los representantes de la empresa y los de los trabajadores de la planta de Outeiro de Rei, en donde se prevé aplicar un ERE que afecta a los 155 empleados, permite esa posibilidad de diálogo, de la que se informó ayer a la plantilla de la factoría del municipio chairego. Según las informaciones facilitadas ayer, la empresa hizo llegar esa postura favorable a un último esfuerzo en busca de entendimiento.
En la reunión se acordó que la postura fuese decidida por los trabajadores en una votación, que tendrá lugar hoy, de seis de la mañana a dos de la tarde.
La reunión celebrada el pasado jueves en Benavente acabó sin acuerdo después de que los representantes de la empresa se levantasen, aunque al día siguiente, en el que los trabajadores se reunieron con representantes de partidos (PSOE, BNG y PP) para pedirles que mantuviesen su rechazo al ERE, fuentes del grupo aseguraron que habían flexibilizado su postura inicial. La propuesta de la empresa, consistente en un ERE temporal para el 30% del plantel y despido para el resto, es rechazada por los trabajadores.
En cualquier caso, lo que parece claro -así lo manifestó ayer el presidente del comité de empresa de la planta de Outeiro de Rei, Pedro Neira- es que la reanudación de las conversaciones, si es respaldada por los trabajadores en la votación de hoy, se producirá partiendo del punto en que se interrumpieron en días pasados.
Acta sin firmar
Esa nueva fase de diálogo es posible porque no está firmada aún el acta de la última reunión celebrada en Benavente. Mientras tanto, está previsto que las partes, convocadas por el Ministerio de Trabajo, mantengan una reunión en Madrid mañana por la tarde.