La crisis económica pesa sobre los preparativos electorales y condiciona la escenografía preparada por los partidos
24 may 2009 . Actualizado a las 02:22 h.Por las calles de Lugo pasean de nuevo las gentes que salen a diario en los periódicos. Los políticos están en campaña. Van y vienen por la Praza Maior, dicen sus cosas, sonríen mucho, reparten propaganda y regresan tan rápido como pueden a la protección del despacho. Con el inicio de la campaña electoral, Lugo vuelve a estar en la agenda de los notables del PP y del PSOE. A base de insistir elección tras elección en los mismos lugares comunes, también en la vieja ciudad amurallada cunde el desánimo, se instala la certeza de que hace largo tiempo que en las cocinas de las grandes organizaciones políticas se agotaron las ideas. Se afianza el convencimiento de que no quedan ya ni los ingredientes para transformar la sociedad; quizá ni el deseo de hacerlo. Y, así, claro, los políticos han de acogerse al número circense, a la parla y al trile de la promesa para recolectar votos y ocupar poltronas. La campaña para las europeas es una foto de López Orozco en bicicleta, con cara de susto, bajo la lluvia.
Los socialistas lucenses dicen que en esta campaña para las elecciones europeas harán especial hincapié en los asuntos medioambientales. Y para demostrarlo, el alcalde, José López Orozco, se subió uno de estos días a una bici recién salida de la tienda, bajo la lluvia. El PSOE difundió una foto de Orozco en la que se le ve inestable sobre el aparato, con el pie en busca de tierra firme y expresión temerosa. El momento ciclista de Orozco fue eso, un momento; el tiempo necesario para la foto y para hablar de la Europa de los trabajadores y del medio ambiente. Lo de siempre. Con todo, volvió a demostrar por qué fue alcalde en coalición y con mayoría, y lo es en la actualidad, en minoría; por qué, en resumen, lleva diez años en la alcaldía lucense. ¿Por qué? Porque cuando los otros van, él viene; porque cuando los rivales (los de dentro del PSOE y los de fuera) aún no han salido, él ya va camino de la meta. El PP, enfrascado en sus cosas, estuvo estos días muy ocupado en montar un rastrillo benéfico, o algo así, en la capital, mientras en el PSOE jugaban ya al juego electoral. ¿Será que el asunto del mercadillo virtual forma parte de las propuestas de los populares para las elecciones europeas?
Los nacionalistas encontraron tiempo, en su inacabada búsqueda de sí mismos, para presentar las grandes líneas de su campaña, a cargo, entre otros, del gaiteiro que fue delegado de Vivenda y que ahora han incluido en la candidatura para Europa. Es Cosme Pombo , sin duda, hombre de grandes méritos y conocimientos de la política europea, aunque, hasta ahora, no hubiese dado motivos para sospecharlo. Pombo es tan buen candidato como tantos otros que figuran en las listas; en cualquier lista de cualquier elección, en casi cualquier lugar. El Bloque lucense, juega, pese a todo, con alguna ventaja. Tiene en su sala de máquinas a un muy eficaz responsable de comunicación, a uno de esos profesionales acostumbrados a moverse en las trincheras de la información. El estilo Friol es justo lo contrario de lo que le pasa a algún jefe de prensa de consellería, que con sus miedos, cautelas y recelos deja a sus patrocinados en situación delicada y convertidos en flor de pitiminí. Va camino de entenderlo el nuevo presidente de Sogama, el lucense Luis Lamas , al que el día de su nombramiento no le dejaron decir ni esta boca es mía. «Mezcla a tu prudencia un grano de locura», recomendó Gracián. Se ve que el aludido jefe de prensa no conocía el consejo del autor de El Criticón . Es probable que Lamas, en el ejercicio del cargo, actúe con ideas propias sobre cómo defenderse en el campo de la comunicación. No es este abogado lucense hombre al que sea fácil callar cuando le place hablar. Como a Quevedo, es seguro que, quien lo pretenda, no conseguirá que enmudezca «(...) por más que con el dedo (...) / silencio avise o amenace miedo». Lo del día del nombramiento no cuenta, claro, que hay que empezar bien con los de la Casa y ya se sabe que por todo hay que pagar peajes y tributos.
Otra vez metidos en campaña electoral, sí. Otra vez se escuchan, en estos primeros días, los mismos argumentos de ayer, iguales vaguedades, reiterados lugares comunes. Pero ahora suenan peor; son el ruido de fondo de una crisis que es paro y más paro. Son la demostración palpable de la falta de ideas. Son, también, la evidencia de que, como avisó el novelista Goumont, «la política depende de los políticos como el tiempo de los astrónomos»