Un lucense en la meca del pilotaje sobre tierra

M.?Pichel

LUGO

Fórmula 1, ralis, motocrós, enduro, turismos... Son muchas las especialidades que el mundo del motor deja abiertas a la competición. Todas muy conocidas, aunque siempre queda el resquicio para alguna que tiene menos repercusión, o se le presta una menor atención. En este último campo entra el autocrós, una disciplina con una gran raigambre en la provincia de A Coruña, con Arteixo como su principal santuario, que poco a poco quiere profanar con su Opel Corsa Pablo López Trashorras, el único piloto lucense de este espectacular deporte en la modalidad de turismos.

Derrapajes, adelantamientos al límite que aprovechan el mínimo hueco dejado por el rival, posibilidad más que evidente de que el mínimo error termine con un abollón... Pablo, mecánico de profesión a sus 27, copiloto de ralis en sus ratos libres, llegó al autocrós por casualidad, por un compañero con el que compartía un curso en Santiago. «Me metió el gusanillo. Me dijo que fuera a ver una carrera en Cerceda, y me gustó», recuerda. Tanto, que al poco tiempo se compró un Renault 9, «todo de serie», apunta, y se lanzó a la aventura. «En mi primera carrera, en Arteixo, tuve que preguntarle a un comisario cómo tenía que hacer. 'Tira p'alante', me dijo», cuenta, a modo de anécdota.

Todo en el autocrós le era ajeno. Y más viniendo de una provincia en la que no hay donde practicar, «ni donde aprender», destaca. «Puedo entrenarme dos horas al año en Arteixo», cuenta. No mucho para acostumbrarse a un deporte en el que comienza su tercera temporada, y en el que el coche le está dando algún que otro disgusto en forma de avería. En las dos carreras del Campeonato Gallego que lleva, en Arteixo, y la última en Laracha, no ha podido terminar. Sí lo consiguió el año pasado, cuyos mejores resultados fueron precisamente dos décimos puestos en ambos circuitos.

Y todo, sin apenas ayudas, con un puñado de patrocinadores a los que agradece su esfuerzo, que le permiten completar un presupuesto con el que intentará hacer «todas las carreras que se puedan, hasta que se acabe el dinero».

Ahora, quiere averiguar que le pasa a su Corsa, que ya no es de serie, sino que mima con las mejores preparaciones a las que puede llegar.