Una campaña cargada de visitas

LUGO

PSOE y PP trasladan a la campaña en la provincia disputas políticas que desvían la atención de los problemas de Lugo

22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El ministro llegó una hora tarde a Lugo. ¿Por qué? Porque su vuelo se retrasó una hora. Rubalcaba , el ministro de Zapatero que más se parece a un ministro, lamentó la demora, sin saber que los lucenses, por la fuerza de la costumbre impuesta por los gobiernos, son ciudadanos expertos en esperas, aplazamientos y prórrogas. El ministro Rubalcaba hubiese llegado puntual si en vez de hacer campaña electoral en Lugo la hiciese en Toledo, Ciudad Real o Segovia. Rubalcaba, a cualquiera de esas ciudades, probablemente habría viajado en AVE, el tren que corre raudo por parte de la geografía española, pero no por Galicia, y menos por Lugo. Rubalcaba hace campaña en la provincia y el retraso de su vuelo le persigue como un dedo acusador. Cada ministro al que el avión hace pedir disculpas por llegar tarde es munición en las armas de la oposición para reclamar el AVE, tan incierto, tan lejano en Lugo.

Los socialistas, en esta campaña, se traen a Lugo, gota a gota, al Gobierno para ver si cuela y parece que el AVE llega ya a la Pobra de San Xiao, como querían que pareciera que Rozas iba camino de convertirse en aeropuerto comercial. Cuando el alcalde López Orozco y José Blanco fantaseaban con la gran chatarrería aeronáutica, las ministras leves subían y bajaban de aviones fugaces que tocaban Rozas para no volver. Rozas, después de las ministras, es lo que era, como la vieja estación de Lugo va camino de entrar en los manuales de la arqueología ferroviaria. El ministro Rubalcaba llegó una hora tarde a Lugo y pidió disculpas sin darse cuenta de que Lugo lleva, en materia aeronáutica y ferroviaria, un retraso de décadas, un largo convoy de trenes perdidos. Rubalcaba llegó tarde y anunció inversiones extraordinarias en instalaciones de la Guardia Civil y en prisiones, pero nada dijo de nuevos edificios para la Comisaría y el cuartel de la Benemérita en la capital, esa antigualla urbanística en el corazón de la ciudad. Zapatero envía a sus ministros a Lugo como misioneros del voto y de la fe socialista. El lucense José Blanco sabe, y lo dijo, que Touriño «no es la alegría de la huerta», y son estas unas elecciones en las que los socialistas precisan la alegría de una gran participación, de una enorme ola de votos que evite la victoria de la abstención y del PP. Por eso, los socialistas se traen a Lugo a las ministras leves que son Salgado y Espinosa y al ministro con cara de ministro que es Rubalcaba. Antes pasearon por Lugo, pero poco, a Magdalena Álvarez , que es la ministra del AVE, tan incierto en esta provincia.

Ante tanto visitante en período electoral, un partido gallego que se autodestruyó, liderado por gentes inteligentes y de mucha guasa, les dedicó hace unos cuantos años unos carteles en los que, en resumen, les deseaba una feliz estancia y buen viaje de regreso, como las gentes de bien desean a los turistas. También incluían a los del PP, claro; viajan mucho por Lugo estos días. Su presidente, Rajoy , estuvo ayer en A Mariña y el valenciano Esteban González Pon s visita hoy, según las previsiones populares, la Feira da Androlla de Navia de Suarna y seguramente cargará contra el Gobierno y Pepe Blanco, que es la forma en que los populares se guarecen de la que cae en su propio partido, tan entretenido con historietas de espías de tebeo y trapisondistas agarrados a las ubres institucionales. Historietas tan entretenidas como algunas preguntas de Núñez Feijoo , que aún tiene a los ganaderos lucenses congestionados por la risa. ¿Por qué las vacas llevan nombre de mujer? Al lucense José Manuel Barreiro las encuestas le dicen que en su provincia el PP puede resistir mejor que en otras, pese a todo. La discreta campaña que querrían los populares lucenses no lo es tanto gracias, entre otras fuerzas incontrolables, a las gentes de su propio partido en Madrid y por ahí, por donde los espías y los trapisondistas. Tienen la ventaja de que los nacionalistas aún no han aprendido el arte de organizar viajes para la tercera edad y se les nota mucho la intención; aprenden rápido, pero se ve que en esto precisan mejorar.

El ministro Rubalcaba pasó por Lugo camino de A Mariña. El ministro dijo lo suyo sobre el PP, como el PP habla de Bermejo y de su licencia de caza, mientras Quintana hace penitencia por sus errores viajeros. Todos tienen lo suyo; Lugo, también: el retraso. Pero hay esperanza, que ya dijo Guareschi que como los trenes (vale decir los aviones), las buenas ideas llegan con retraso.