«Es bueno que haya dos Centros porque significa que hay mercado »

Gadea G.Ubierna

LUGO

Colaborar para competir es el lema del director del Cetal, quien tiene muy claro que ha llegado el momento de entrar de lleno en el sector con proyectos e ideas

08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El diseño de una bolsa para congelar verduras o el sabor de una manzana son ámbitos en los que el Cetal tendrá mucho que decir en los próximos años. Al menos así lo explica el director del Centro Tecnológico Agroalimentario de Lugo, Enrique Rey, cuyos objetivos son claros: primero, hacerse un hueco en el mercado agroalimentario, y después, conseguir que el centro de Lugo sea una referencia entre los otros 126 que funcionan en España en este momento.

- Da la sensación de que el ciudadano sabe que el Cetal existe, pero tampoco entiende muy bien qué hace. ¿Cómo se lo explicaría?

-El Cetal es un proyecto que parte de cero, que permite ir creando algo y ser muy flexible a la hora de diseñarlo: cuáles son nuestras capacidades y en qué campos podemos trabajar. Eso nos ha servido para conocer a otras personas y que no nos vean como un enemigo competidor, sino como un coopetidor: colaborar para competir. Puede ser que estés haciendo lo mismo que otro, pero dándole un valor mayor. El usuario, que es una empresa, una cooperativa o una pyme, te va a decir: «Tengo un referente en el sector de envases que está en el País Vasco pero o está muy lejos, o los servicios que me ofrece son muy caros, o no me convence»... Ahí tendremos un campo en el que entrar porque hay un referente en el mercado, pero no está dando soluciones. Analizaremos qué existe y qué no para hacer negocio.

- ¿Cuáles son los objetivos inmediatos?

-Estamos en un sector muy duro, pero con luces y sombras; también es un sector en el que se apuesta por la I+D, y ante la competencia con otros países emergentes que sacan un producto barato hay que pensar en dar otro con un valor añadido: que sea saludable. Queremos ser una herramienta de trabajo para que las empresas trabajen mejor: que llegue el día en que el propio sector nos llame y diga, búscame tal producto, nuevos diseños de envase, nuevos mercados...

-¿En qué ámbitos va a trabajar?

-El Cetal tenía que cubrir huecos que otros centros tecnológicos no. Queremos tener relación directa con el sector de la agricultura ecológica. Nos han explicado que les cuesta encontrar canales de comercialización, identificar qué quiere el consumidor para diseñar productos... Ahora vamos a celebrar unas jornadas en las que se discutirá lo que ha funcionado en otros sitios y lo que no.

-¿Qué proyectos concretos están ya en marcha?

-El año pasado se hizo un congreso de residuos y se plantearon necesidades concretas, como aprender a gestionar mejor los residuos para que dejen de ser un problema y se conviertan en una oportunidad: hay que buscar alternativas de revalorización energética de ese producto. Las cooperativas han planteado dificultades en la formación y la innovación. Hemos estado mucho tiempo en silencio, pero ahora vamos a lanzar iniciativas: ya tenemos socios y una relación directa con la universidad.

-¿De qué manera colaborará el Cetal con la USC para no solaparse?

-Buscamos una relación muy directa, no simplemente que la USC produzca una investigación y nosotros la captemos, sino que buscaremos una fórmula conjunta. Decir, por ejemplo, «quiero que prepares equipos para trabajar en el desarrollo de nuevos envases». Es una ventaja para nosotros porque nos evitamos tener dos o tres años a un grupo de personas investigando en una línea que creíamos era de interés, pero que luego puede no funcionar como esperábamos en el mercado.

-Entonces, ¿la colaboración se ceñirá al aspecto científico?

- No queríamos duplicar. Al diseñar el centro no se ha definido la zona de investigación. No queríamos empezar a hacerlo cuando jugamos con la ventaja de haber empezado a trabajar un año y medio antes de tener el centro. Cuando hablamos de investigación, hay que tener en cuenta que una planta piloto puede costar 20.000 euros y hay que amortizarlo. Tengo que pensar que el mercado lo necesite, no a un año, sino a dos, a tres...

-¿Y con el Centro Tecnolóxico Lácteo?

- Se ha intentado transmitir la idea de que es malo que haya dos centros. Para mí es bueno porque, si hay muchos y son útiles, significa que el sector lo está cotizando. Solo hay que buscar clientes y ser efectivos. Nosotros no somos un centro lácteo, somos un centro agroalimentario. Cuando haya una necesidad puntual del sector lácteo buscaremos la colaboración del aula y del centro. Lugo, la provincia, Galicia, Norte de España y Portugal... El mercado es muy amplio.

-El actual plan estratégico acaba en 2011, ¿qué demandará el mercado entonces?

-La biotecnología o nanotecnología aplicada al sistema alimentario. Hoy es hablar de una entelequia, pero dentro de tres o cuatro años el sector estará planteándose que la nanotecnología suena a ciencia ficción, pero se empieza a utilizar.

-¿Para qué sirve la nanotecnología?

-En casos prácticos, los tejidos goretex, por ejemplo; o los inteligentes, que vuelven a su formato. Se emplea en la construcción y en el campo de las nuevas tecnologías con la fibra óptica. También se aplica en los envases activos. Permite, por ejemplo, crear un envase que al cabo de diez días libere un conservante. O mantener la cadena de frío en los refrigerados. Se puede introducir sensores que, si detectan que se ha roto la cadena, liberan una sustancia para inactivar el microorganismo que se iba a activar. La nanotecnología está un poco verde porque se está planteando en una industria alimentaria, en la que tiene que ver seguridad. Pero no es el problema que pueda haber con un transgénico, no es un nuevo producto o algo que perjudique. Se permite que, además de que un producto sea sano, que se conserve y sepa bien.