Los vecinos de O Páramo manifiestan que la desgracia que sucedió el pasado sábado solo era cuestión de tiempo por el carácter conflictivo del fallecido, José Bruzos
28 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Algún día tiña que pasar algo e sucedeu. Pasoulle a el como lle puido ocorrer a outra persoa», es la frase que una y otra vez repiten machaconamente los vecinos de O Páramo que conocían a José Bruzos, fallecido el pasado sábado por un disparo de escopeta de su vecino, Benjamín Santas.
El carácter conflictivo del fallecido es más que conocido en las parroquias de la localidad y también en concellos limítrofes. Otro comentario también unánime es que Bruzos da Armada no necesitaba demasiados motivos para iniciar una discusión. «Se tiña algunha desculpa por unhas lindes ou calquera cousa pequena provocaba algún enfrontamento e se non tiña motivo comezaba igual a liorta».
La última prueba de su carácter voluble se produjo días antes del cruel suceso. El hijo de Benjamín Santas, Manuel, lo trajo en su vehículo tras asistir ambos a un oficio religioso. «Veu comigo no coche e estaba tan normal». Menos de una semana después amenazaba al padre de Manuel y a sus hijos hasta que se produjo la tragedia.
Ataque por sorpresa
Otra demostración de su carácter irascible fue relatada por un vecino que reside en una aldea próxima a su casa. «Circulaba no meu coche por diante do seu domicilio e vino cunha fouce nas mans, aceneille para dicirlle adeus e cando me din conta arreboloume a fouce por riba do coche, Levei un medo moi grande».
Ese mismo vecino y otros que asistieron al juzgado el pasado lunes también aseguran que vieron a Bruzos caminando por la carretera sin saber que iba al domicilio de Casas ni conocer sus intenciones. Las visitas del fallecido a esta familia no eran extrañas, pero hasta el momento nunca se habían saldado con ningún episodio polémico o violento, aunque todos conocían que Benjamín no era especialmente de su agrado.
Uno de los sucesos más comentados que le imputan a Bruzos fue una presunta agresión con arma blanca a un médico de Sarria hace aproximadamente ocho años. En aquel momento el Código Penal calificaba esos actos como falta y por lo tanto no fue condenado.
Los que le trataban cuentan innumerables casos de presuntas agresiones, peleas en las que aseguran que el fallecido salía mal parado en muchas ocasiones o enfrentamientos con agentes de la autoridad. No es fácil dilucidar cuales son verdad y cuales son ya fruto de la mala fama que le precedía.
Los propietarios de negocios de hostelería también narran múltiples ocasiones en las que tuvieron que recurrir a la fuerza o reclamar la presencia de la Guardia Civil para expulsarlo de sus locales. Estos hechos hace tiempo que no se repetían al no frecuentar Bruzos los establecimientos de hostelería.
Los vecinos dicen que O Páramo ha recuperado gran parte de la tranquilidad de la que siempre gozó. Lo triste es que fuera necesario que se perdiera una vida humana en el camino. Algunos comentan que a lo mejor la administración pudo haber hecho más algo antes.