Las visitas de los centros educativos de Sarria al Principado de Andorra en estas fechas se han convertido en tradicionales. En los últimos días les ha correspondido el turno a los institutos Gregorio Fernández y Xograr Afonso Gómez. Una representación de numerosos alumnos de ambos centros visitaron la estación de esquí de Pal y el balneario de Caldea.
Entre los expedicionarios no figuraban los directores de ambos centros educativos, José Antonio García en el caso del Xograr y Fernando Díaz Copa en lo que respecta al Gregorio. En ambos casos no es que no les guste la nieve ni que tuvieran cierto respeto a las posibles críticas de sus pupilos sobre su más que seguro estilo peculiar descendiendo a tumba abierta por la ladera de cualquier monte empinado. El motivo es más simple y, además, completamente real, sus importantes obligaciones les impidieron estar con el grupo muy a su pesar. En su lugar viajaron otros profesores de ambos centros que manifestaron que no volverán después de unos días de pleno aburrimiento comparados con la diversión del día a día en las aulas.
Algunos de los asistentes ya se pueden considerar unos fieles seguidores de Blanca Fernández Ochoa o Alberto Tomba y así lo demostraron en numerosas ocasiones delante de sus asombrados compañeros que debutaban en el arte de calzarse unos esquís y deslizarse por las cuidadas pistas. La realidad es que todos disfrutaron de una experiencia inolvidable que están deseando repetir. Seguro que el próximo año cuando se abra de nuevo la convocatoria para viajar a Andorra están al acecho para apuntarse de primeros y no perderse la cita. Fijo que habrá muchas solicitudes y que tendrán que andar listos para conseguir plaza.
Apenas recién llegados a Sarria después de unas más que relajantes vacaciones todos se sorprendieron en la mañana de ayer al comprobar como la totalidad del casco urbano de la villa y los montes de los alrededores estaban cubiertas por un manto blanco. Los más despistados se pusieron a buscar los útiles de esquí o las tablas de snow board pensando todavía que estaban de vacaciones. Toda su ilusión se disipó cuando sus progenitores les advirtieron que bajaran pronto a desayunar para no llegar tarde al instituto.
Los compañeros de los excursionistas les reprocharon que no les hubieran comprado nada en su periplo andorrano. La realidad es que el Principado ya no es aquel paraíso en el que todo lo relacionado con la tecnología estaba regalado y las compras fueron escasas. También es verdad que alguno aprovechó la excusa para no rascarse el bolsillo.