Manuel Lorenzo llegó al sector por casualidad. Sus condiciones lo encaminaron al sindicalismo y con el paso de los años arrastró a su hija, limpiadora en el Xeral
18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Para Manuel Lorenzo Fernández, el secretario de la Federación de Servicios de UGT y miembro del comité de empresa de Urbaser, el uno de enero es una fecha clave: cumple años, celebra su santo y ese mismo día empezó a trabajar en el sector de la limpieza viaria, en la antigua Relusa. Fue en 1986, un año antes de que naciera su hija Leticia, quien con 22 años, es limpiadora fija de Acciona, la adjudicataria del servicio en el Xeral Calde.
Manuel Lorenzo había estado antes trabajando antes en la hostelería, donde comprobó no le gustaría que su futuro laboral siguiera vinculado al sector. Cuando se le presentó la oportunidad de entrar en la limpieza no se lo pensó dos veces porque en aquellos momentos las oportunidades de empleo eran limitadas. Confiesa que empezó ganando 42.000 pesetas al mes. El salario era de los más bajos de una época en la que, asegura que tampoco eran mejores las condiciones sociales. Esta situación fue la que animó a Lorenzo a entrar en el mundo sindical.
El líder de la Federación de Servicios de UGT encabezó varias huelgas, entre ellas una en su propia empresa y durante las fiestas patronales de San Froilán, lo que hizo que ganara algunas enemistades.
La cuota femenina de su partido libró a Lorenzo de la posibilidad de acumular una nueva experiencia, la de concejal.
Leticia Lorenzo, pese a su juventud, ya cuenta con cinco años de experiencia en el sector, interrumpidos por un contrato de seis meses en el despacho de un administrador de fincas. Comenzó en la empresa de su padre, con 17 años, cubriendo vacaciones porque quería ganar algún dinero para sus gastos. Y lo hizo barriendo calles con su escobón y con su carrito. Desde entonces no dejó nunca de trabajar, por lo que no sabe por experiencia propia lo que significa estar en las listas del Servizo Galego de Colocación.
Manuel Lorenzo y su hija comparten además del sector en el que trabajan, la limpieza, y su parecido físico, otras muchas cosas, entre ellas la inquietud por los temas sociales. Leticia aún no se ha estrenado en el mundo del sindicalismo, pero posiblemente se presente en las próximas elecciones en su empresa por el sindicato en el que su padre es el responsable de la Federación de Servicios, UGT, a la que, como no podía ser menos, está afiliada. El sindicalismo y la política forman parte de las conversaciones de las sobremesas familiares porque Leticia está muy interesada en conocer todos los detalles de la actividad social que desarrolla su progenitor.
Padre e hija son también aficionados a la pesca, pero el primero en el mar y la segunda en el río y comparten la pasión por los animales. Pancho es el perro que forma parte de la vida de los Lorenzo desde hace 17 años. Se hicieron con él cuando Leticia era pequeña.