Las misteriosas libretas que no le quieren devolver a un panadero de Ribadeo tienen datos económicos

X. Carreira

LUGO

Este es el capítulo segundo de una curiosa desobediencia. En el primero, publicado ayer, se contaba que la ex empleada de una panadería ribadense parecía dispuesta a ser condenada con penas de prisión antes de entregarle a su ex jefe dos libretas, a pesar de ordenárselo reiteradamente la Audiencia Provincial. El misterio rodeaba los dos cuadernos, concretamente sobre el contenido de los mismos que no se conocía porque el juicio, previsto para el jueves en la capital lucense, se había suspendido al no comparecer un guardia civil.

En el capítulo de hoy se desvela el misterio. Ayer fue posible localizar al panadero que, sorprendido porque el caso tuviese interés periodístico, contó su punto de vista del asunto que, desde el año 2005, está en manos de la justicia.

Resulta que este empresario tenía una repartidora, la acusada, que recorría la comarca ribadense para surtir de pan a la clientela. El 18 de agosto del año 2005, abandonó la empresa y, supuestamente, se llevó consigo las dos libretas, según contó su ex patrón.

En los dos cuadernos, la repartidora iba anotando el pan que dejaba en cada cliente para, luego, a finales de mes cobrarles. Pues bien, como ella se fue, las libretas desaparecieron lo que provocó que el panadero se quedase sin poder cobrar la mercancía distribuida durante los meses de julio y agosto de 2005, dos de los principales del año para el negocio, según explicó el empresario.

El quebranto económico para el afectado, según manifestó, fue muy elevado. Por eso no dudó en calificar la actuación de su ex empleada como de «muy mala fe». Dijo que, en un primer momento, fue la Guardia Civil a su casa para intervenírselas, pero se negó a entregarlas, alegando que eran suyas. Con posterioridad, siempre según la versión del denunciante, dijo que ella no las tenía.

En medio de esta controversia, el panadero formuló denuncia en Mondoñedo y una sentencia le dio la razón. La repartidora tenía que devolver las libretas, sin embargo no solo no lo hizo sino que recurrió el fallo judicial. La Audiencia Provincial no le dio la razón y, en tres ocasiones diferentes, la requirió para que entregara lo que le pedían. Ahora está pendiente de ser juzgada por un presunto delito de desobediencia que puede costarle hasta nueve meses de prisión.