Siempre con el motor a punto

Jesús Sardiña montó en Vilalba un taller de coches tras haber trabajado en otros, y comparte con su hijo, que sigue sus pasos, la afición por conducir buenos coches


Jesús Sardiña Durán, natural de A Capela, trabajaba en Astano y tenía las tardes libres. Así empezó a realizar cursos de mecánica y de electricidad del automóvil que serían decisivos en su vida: aunque dice que no pensaba dedicarse a esa actividad, su vida dio un vuelco al casarse y trasladarse a Vilalba, en donde lo aprendido al salir del astillero le resultó de gran utilidad.

Aquello ocurrió hace 30 años. El primer taller en el que trabajó estaba en la carretera vieja de Baamonde, y más tarde se trasladó a otro, situado en la carretera vieja de Ferrol. Sardiña recuerda que ese segundo negocio no funcionaba bien, hasta el punto de que el dueño dejó en la estacada a los trabajadores y «unha pila» de deudas.

Sin embargo, familiares del propietario le propusieron quedarse con el negocio: se lo pensó antes de aceptar y se arrepintió tras dar el sí. «Era un taller con moi mala fama», dice. Pero él, lejos de rendirse, se aferró a una táctica que demostró su eficiencia. «Traballei; ás veces, día e noite»; «seguín, seguín, e ata hoxe»: dos frases que resumen su esfuerzo.

La informática, presente

Pero eso es pasado más o menos lejano. El presente es un taller mecánico que lleva 10 años en el polígono de Sete Pontes, especializado en turismos y furgonetas y convertido en agencia de Seat. El dueño comenta que su primer taller no tenía ni un ordenador, pero que los tiempos han cambiado: «Agora temos sete e os sete fan falta», afirma.

Los ordenadores no están de adorno. «Agora o coche ten moita electrónica, e fan falta equipos de diagnose moi caros e xente moi especializada para manexar eses aparatos». Y uno de los que sabe usarlos es su hijo, que se incorporó al taller tras haber estudiado varios ciclos.

El joven Sardiña no reniega de la mecánica, faltaría más, pero no se conforma con reparar turismos: «A min o que me gusta é diferenciar un coche dos demais, darlle un toque persoal e algo agresivo.

A alguien que conoce los coches por dentro puede preguntársele con fundamento qué es exactamente conducir bien. El padre responde que consiste en disfrutar del coche, respetándose a uno mismo y a los demás conductores y recordando la importancia de ser solidario con los otros. ¿Y dónde se goza mejor de la sensación de pilotar un buen coche? No en una autovía o en una autopista sino en una carretera en buen estado: «Vas máis atento á condución», afirma el hijo.

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