La mejor dieta está en la educación

Cristina López

LUGO

Ponentes del curso de verano sobre nuevas tendencias en el modelo alimentario abogan por llevar la información nutricional a colegios o consultas de Atención Primaria

24 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A pesar de las transformaciones sociales y de los cambios que estas han provocado en el comportamiento alimentario, el paso de los años no ha impedido que muchos de los problemas relacionados con la nutrición que se anunciaban hace una o dos décadas se sigan produciendo en la actualidad. Así lo cree al menos el presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), Jesús Román Martínez Álvarez, que ayer intervino en la Facultad de Veterinaria en el curso de verano sobre nuevas tendencias en el modelo alimentario actual.

Según Martínez Álvarez, en España se ha pasado de alimentarse para matar el hambre o para satisfacer el apetito a situarse a la cabeza en la fabricación de alimentos enriquecidos o funcionales. Sin embargo, entre tanto no se ha dado solución a viejos problemas como el de la obesidad, porque «las campañas que se ponen en marcha duran poco y tienen escasa influencia». Como consecuencia de ello, en la actualidad «el coste sanitario de la obesidad alcanza ya el siete por ciento del total».

De los cambios en el comportamiento alimentario, el presidente de la Sedca destacó, por ejemplo, que el consumo de alimentos en hostelería ya supera en España el 26% de todo el presupuesto en alimentación. En contraposición se observa un claro retroceso de las costumbres tradicionales, derivado de factores como la modificación y reducción de la familia, el acceso de la mujer al trabajo, la falta de actividad física, el que ya no se cocine y la incorporación de hábitos foráneos.

Cambio para los inmigrantes

Refiriéndose precisamente a las personas de fuera que residen en España, Jesús Román Martínez dijo que se enfrentan a un gran cambio del entorno alimentario, al que les resulta complicado adaptarse por la falta de presupuesto, el rechazo hacia nuevos alimentos, entre ellos los productos capricho, la inadaptación a la abundancia o la escasez de medidas higiénicas o de conservación de los productos.

En relación con la dieta española, el ponente señaló que en cuestión de nutrientes los niveles no difieren mucho de los que presentan países como Inglaterra o Estados Unidos, a pesar de la creencia tan extendida de que aquí se come mucho mejor que allí. Así, los aportes de nuestra dieta serían 40% grasas, 44% proteínas y 16% hidratos de carbono. La diferencia, en opinión del conferenciante, está en la calidad de las grasas.

Ante esta situación, Jesús Román Martínez Álvarez abogó por dedicar más tiempo a informar sobre nutrición, señalando como lugares propicios para hacerlo los colegios, las consultas de Atención Primaria o los hospitales.

De hablar del papel de la industria en la evolución del comportamiento alimentario se encargó Ana Palencia, responsable científica de Unilever, quien manifestó que hace treinta años los consumidores ingerían alimentos con la finalidad de sobrevivir; mientras que en la actualidad el propósito es vivir bien, y en el futuro lo que se buscará es vivir mejor, es decir, tener una mayor calidad de vida.

En cualquier caso, Palencia explicó que por mucho que las empresas se afanen en lanzar al mercado alimentos enriquecidos y que reportan determinados beneficios, lo prioritario debe seguir siendo una alimentación equilibrada, suficiente y variada, porque será la que garantice un buen estado de salud, sin necesidad de tener que recurrir a los alimentos funcionales, que en ningún caso deben tener un carácter preventivo.

Si somos lo que comemos, como muchos creen, Ana Palencia entiende que las industrias alimentarias se valgan de esta estrategia para el lanzamiento de innovadores productos con los que se busca que la gente viva más años (nuevos nutrientes y nuevas tecnologías), con mejor salud (alimentos extremos) y con mejor aspectos (alimentos cosméticos). Para desarrollar todo esto es fundamental el I+D+i, la evidencia científica y la existencia de una regulación y una legislación que ampare al consumidor final.