En este agosto caluroso, en Lugo hay muchas maneras de soportarlo de la mejor manera. Una de ellas es apuntándose a las múltiples actividades que se organizan en la ciudad, principalmente desde el Concello. Por ejemplo, en el parque Rosalía o en A Milagrosa hay sesiones de taichí. Todos los días, de nueve a dos de la tarde, en los centros sociales hay actividades infantiles para niños de entre 4 y 12 años. En la piscina descubierta de Frigsa disfrutan del programa Verán Lúdico . Palimoco Teatro celebra todas las tardes en Fingoi los cursos de la cuarta edición del Teateatre. O la Concellería de Deportes programa cursos de tiro con arco, iniciación a la hípica o al piragüismo.
Por tierras letonas anda estos días la vicepresidenta tercera de la Diputación Provincial, María Xosé Vega Buján , que ayer visitó la Universidad de Valmiera, donde se entrevistó con su rectora, Vija Daukste . Ambas hablaron de cómo se está desarrollando el convenio de cooperación entre ambas instituciones que permite la formación de jóvenes letones en la rama de hostelería. Vega Buján tiene previsto entrevistarse hoy con el alcalde de Valmiera para analizar proyectos turísticos financiados con fondos europeos.
Sarria, Foz, Triacastela, Samos y Lugo son algunos de los lugares en los que estos días han podido disfrutar de las actividades enmarcadas dentro del festival Artes no Camiño . Así, el pasado domingo, la compañía Teatro dos Mundos, con Roberto White y Malgosia Skandera , puso en escena la obra Criaturas particulares en la Casa da Cultura sarriana. En la iglesia de San Salvador de este municipio también pudieron ver anteayer al Trío Mei con su espectáculo Japón, de la tradición a la vanguardia . El lunes estuvieron en Foz.
O Cebreiro, y concretamente su Cruceiro, han sido el escenario de una boda espiritual y a la vez peculiar. Lo más extraño es que en el transcurso de la ceremonia, la pareja recitó varios versos de un poema de San Juan de la Cruz, en los que el poeta contraía matrimonio con el alma de Cristo. Los asistentes, amigos y familiares, fueron los únicos testigos del compromiso adquirido por los «recién casados». El problema se les planteó tras la boda, cuando tanto la pareja como sus familiares no consiguieron pasar desapercibidos en O Cebreiro, lugar en el que se celebraba el banquete. Y es que el vestuario de algunos de los asistentes lo impedía. La ceremonia en sí simboliza la unión de sol (el hombre) y la luna (la mujer). El día de la boda, el 6 de agosto, es en el calendario maya símbolo del amor incondicional. Con todo, esta pareja de madrileños tiene pensado casarse por lo civil en un par de meses.