Los alumnos de quinto y sexto de primaria del colegio Menéndez Pelayo demostraron ayer que no entienden de formas políticamente correctas y sí de respuestas claras, por lo que aprovecharon la visita del alcalde, José López Orozco , a la alcaldesa infantil, Sabela Brand García , para preguntar, sin tapujos, por cosas que les inquietan o de las que, al menos, han oído hablar en casa. Por qué se construye tanto en Abella, por qué se manifiestan los vecinos de A Ponte, qué piensa el alcalde de la homosexualidad o a quién votaría si no fuera alcalde, fueron algunas de ellas. De entrada, un aplauso. Para recibirlo, nada mejor que un aplauso al estilo niños de quinto: sonoro y duradero. Puesto que la experiencia es un grado, Orozco echó mano de sus treinta años como profesor para mantener la calma en el aula durante el encuentro. Ahora, habría que preguntar a los niños si entendieron todo lo que se habló: suelo industrial de As Gándaras, infraestructuras para Lugo, edificabilidad, elecciones primarias o plan director del parque Rosalía fueron algunos de los conceptos que el alcalde trató de explicar ante la mirada, en ocasiones atónita, de los colegiales que, todo hay que decirlo, se peleaban por ver a quien le daban la palabra.
«Que la gente deje el coche en casa y haya más transporte público. Que el AVE llegue a la ciudad es, ahora mismo, mi gran preocupación». ¿Qué es lo peor de ser alcalde? «Alguien podría decir que la oposición, pero yo creo que este es un trabajo voluntario, por lo que no te puedes quejar. Para mí, lo peor, es que me quita tiempo de mi familia». El lado bueno de lo malo. No es extraño escuchar decir al alcalde que a él, los problemas le dan más ganas de trabajar. Ayer explicó que las manifestaciones de los vecinos de A Ponte porque «quieren llevar a muchas personas de una misma etnia al barrio» o el hecho de gobernar en minoría, le ilusionan. En el momento en que esto cambie, espera que alguien se lo diga. «Los que nacimos de los votos, tenemos que desaparecer con los votos. Ahora, sí se pierde la ilusión, alguien te tiene que decir: déjalo».
Los colegiales de A Ponte se fueron a casa sabiendo que su alcalde, como socialista, votaría siempre al socialismo. Pero también se marcharon con una recomendación: «No hay nada más bonito que la libertad. Yo pediría que os formaseis para poder disfrutar de ella. Estáis en edad de formaros».