Muimenta repitió su poder de atracción con la filloa pese al mal tiempo

X.?M.?P.

LUGO

El 1 de mayo parece una fecha señalada para celebrar la jornada, fiesta del trabajo, con razones gastronómicas. Así ocurre en Muimenta, donde un día como el de ayer está destinado a ser una jornada de convivencia de vecinos y forasteros con la comida como elemento principal. La Festa da filloa, que este año alcanzaba la decimoséptima edición, estrenó su título de certamen de interés turístico, superando la amenaza de mal tiempo y demostrando otra vez su poder de convocatoria.

Aunque los actos centrales y protocolarios -llegada de las autoridades, intervenciones, pregón y entrega de los premios del concurso de narración y dibujo para escolares- marcaban como fecha de inicio la una de la tarde, ya antes se notaba en el recinto ferial la animación que daban los que llegaban de fuera y los que se ocupaban de preparar las filloas y el churrasco, complemento del producto que da nombre al festejo.

Unas 17.000 filloas, cantidad que se iba a preparar según las estimaciones de la organización, no se elaboran en un santiamén sino que requieren un tiempo. Alrededor de las 10 de la mañana ya estaban filloeiras y filloeiros afanándose en su tarea. Unas tres horas después, antes de que las autoridades realizasen el recorrido oficial, ya pasaban las filloas listas de los elaboradores a los compradores: pagando tres euros, se conseguían media docena de unidades para un postre que se degusta en casa -hay quien se acerca al recinto ferial solo para comprar- o en la zona de la fiesta.

La clave de la elaboración parece ser el respeto a la forma más tradicional. «Auga, fariña, sal e ovo» son los ingredientes que dice emplear una filloeira como Elia Fraga, procedente de A Pastoriza. «Auga, sal e fariña» son los que usa Isabel Cabado, que viene de Triabá y que excluye cualquier incógnita sobre la elaboración: «Non lle vexo segredo ningún», dice.

Necesidad de buen fuego

Tampoco ofrece misterios insondables la elaboración del churrasco, que en una fiesta como esta se ha consolidado como sólido acompañante del producto homenajeado. Si se tienen en cuenta las impresiones de un preparador como Carlos Engroba, que vive en Pacios y que suele colaborar cada año en el certamen, la clave está en «ter bo lume e ir virando a carne pouco a pouco» para que quede bien dorada por los dos lados. Y con el chorizo criollo que se sirve con el churrasco, algo similar, dice.

La de ayer fue la primera fiesta que se celebraba tras la concesión del título de Festa de interese turístico, y se notó en las palabras y en los gestos. José Manuel Rus, en nombre de la organización, confesó la satisfacción que había supuesto lograr ese título. El conselleiro de Innovación e Industria, Fernando Blanco, aseguró que el mérito recaía en los que año tras año se encargaban de la organización, y subrayó además que fiestas como esta contribuían a fortalecer «o tecido rural».

Además, agregó el conselleiro, la Xunta sigue promoviendo actuaciones en el municipio, entre las que citó mejoras en infraestructuras en el polígono de Muimenta y en electrificación de varios núcleos.

Ya por la tarde, Rus confirmó que se habían vendido prácticamente todas las existencias preparadas para la ocasión, algo que, en su opinión, tenía especial mérito por el mal tiempo de parte del día.