El estadio Roca cumple 60 años

Antonio Cendán

LUGO

El antiguo campo del Racing Vilalbés fue escenario de los mayores éxitos de la historia del club, además de ser una importante cantera de jugadores

20 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Estadio Roca fue durante el principal recinto deportivo de la comarca chairega, desde 1948 hasta 1992, año de la inauguración de las flamantes instalaciones deportivas de A Magdalena, en el entorno de la actual playa fluvial. El Roca, como es conocido comúnmente por los aficionados, fue escenario de grandes tardes de gloria para los seguidores del Racing Vilalbés. Vieron cómo su equipo ascendía a distintas categorías, desde la segunda regional, en la que militaba en 1981 hasta la tercera división a la que ascendió, por primera vez, en 1992. Sin embargo, los aficionados cuando más gozaron de su equipo fue desde los años cincuenta hasta los setenta, en los que se prodigaban los eternos derbis provinciales con equipos como el Viveiro, Mindoniense, Foz, Rábade, Ribadeo o Guitiriz.

En esa época era frecuente ver abarrotadas de aficionados las vetustas gradas del Roca, hiciese frío o calor, lloviese o nevase. Daba igual, lo importante era la afición, que incluso presenciaba los encuentros de su equipo desde la mayor altura de las dependencias de la desaparecida fortaleza, derruida en los años cincuenta, porque con el precio de las entradas se podía comprar un bollo de pan. ¡Tiempos aquellos!.

Por su parte, los más osados burlaban la vigilancia de las autoridades para saltar la muralla y ver el partido gratis, principalmente cuando se disputaba el trofeo de las fiestas vilalbesas, en la que tradicionalmente dos equipos de renombre se enfrentaban en este campo. Aún así, muchos que eran descubiertos se les conminaba a abandonar el recinto por parte de las fuerzas del orden.

Modificaciones

A lo largo de sus seis décadas de historia el viejo estadio experimentó un gran número de modificaciones con la finalidad de mejorar sus instalaciones. Así, en un principio el recinto no estaba amurallado, ni tampoco tenía tribunas y mucho menos vestuarios con agua caliente. La muralla se comenzó a edificar en los años cincuenta, participando en la construcción de la misma su presidente Francisco Roca, algo que parece paradójico en la actualidad. La piedra con la que se edificó fue extraída de las Pedreiras do Fraga, en las inmediaciones del Río da Pena, en la parroquia de Sancobade, siendo el artificiero el vecino de esta parroquia José María Fraga, que se dedicaba a hacer antiguos pozos de barrena. Asimismo, a finales de los años setenta se construirían unos nuevos vestuarios, que serían sustituidos por otros nuevos y una nueva tribuna en los años ochenta.

El abandono del Estadio Roca

El viejo Roca también sufriría cambios en sus delimitaciones ya que en la década de los noventa se vio obligado a derribar parte de su muralla norte para la roturación de una nueva calle, Benjamin Paz, que une las instalaciones del ambulatorio y la calle Guitiriz con la Avenida Terra Chá.

Con la construcción del Estadio del A Magdalena, obra que se llevó a cabo entre 1990 y 1992, el primer equipo del Racing Vilalbés abandonó definitivamente el estadio en el que tantos éxitos había logrado. El último, en la temporada 1991-92, fue el mayor de su historia, el ascenso a tercera división. El "Roca" se utilizó a partir de aquel entonces para que disputasen sus partidos los equipos de categorías inferiores de la máxima institución deportiva chairega, en lo que ya es el pleno centro de la capital de la comarca. De hecho, muchos avezados constructores de la zona se encontraban en el punto de partida cara a una posible recalificación de sus instalaciones, algo que según se indica en los estatutos del club que lo posee es prácticamente imposible.

No se puede entender el Roca sin la figura del fundador del Racing Vilalbés, Francisco Roca y Roca. Además de ser un prestigioso profesional de hostelería, también fue concejal republicano entre 1931 y 1936, aunque su gran pasión fue siempre el fútbol.

Sin ánimo de caer en una exageración, su personalidad podría equipararse en Terra Chá, en lo que representó Santiago Bernabeu para el Real Madrid desde la Posguerra hasta su fallecimiento. Sin el que fuera presidente blanco, probablemente el cuadro merengue no llegaría a ser nunca el primer equipo del planeta. Sin Roca, tampoco llegaría a entenderse nunca lo que fue el fútbol en esta comarca.

En el olvido

Pero a diferencia de lo que ha ocurrido con el apóstol del equipo madridista, que goza de un gran reconocimiento popular e institucional, Francisco Roca ha caído casi en el olvido. Su nombre solamente ha quedado inscrito en el viejo estadio que el mismo ayudó a construir. Ni siquiera está en el callejero vilalbés, cuando en él constan otras personalidades que guardan una escasa relación con la capital chairega. Sin embargo, hay una solución posible. Esta no es otra que rebautizar con su nombre el actual estadio de A Magdalena. Y es solo una sugerencia. Don Francisco Roca y Roca merece algo más.