Los funcionarios municipales tienen limitado el acceso a 27 «categorías restrinxidas», entre ellas sexo y juegos
04 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El acceso a Internet para los funcionarios municipales está condicionado a las necesidades que impone el trabajo que tienen encomendado. Así es al menos en teoría. Para acceder en la Red a determinados contenidos, los trabajadores del Concello necesitan solicitar la correspondiente autorización.
En las hojas de solicitud que deben cubrir los funcionarios figuran hasta veintisiete «categorías restrinxidas». La autorización puede ser solicitada con validez para un período determinado o de modo indefinido. En todo caso, la autorización o denegación tendrá que contar, a juzgar por el formulario, con el visto bueno del jefe del servicio de informática y del concejal correspondiente. Esta medida forma parte del catálogo de recursos para garantizar la seguridad de los datos que maneja el Ayuntamiento y el buen uso de los recursos informáticos de que dispone.
Entre las «categorías restrinxidas» están las páginas que tratan sobre anorexia y bulimia, azar, bancos y entidades financieras, compras, deportes, drogas y empleo. Parece razonable que entre las cuestiones a las que está restringido el acceso estén las de entretenimiento, que para eso son horas de trabajo. Lo mismo ocurre con los juegos, los foros y los temas de informática.
Parece razonable también que la indicada limitación afecte también a cuestiones relacionas con violencia, sexualidad, sectas y asuntos de la prensa rosa.
En el cupo de «categorías restrinxidas» figuran también en el citado formulario las cuestiones relacionadas con modelos, música, páginas personales, prensa, racismo, salud y sectas.
Imagen
La imagen que proyecta el Ayuntamiento depende de forma considerable de la actitud de los funcionarios. Sin duda, el control de los contenidos a los que pueden acceder en la Red, además de constituir una medida de seguridad, tiene también repercusión en la imagen del Concello. Es este un campo en el que el gobierno local quiere avanzar mediante el establecimiento de un código de identidad visual, que supondrá la implantación de la Muralla, concretamente un imagen simbólica de La Mosquera, como logotipo municipal.
El PP propuso, y así quedó fijado en la más reciente reunión con el gobierno local, que el debate del código de identidad visual del Concello quede pospuesto hasta después de las elecciones. Los técnicos que elaboraron el proyecto del citado documento presentarán el trabajo definitivo, una vez pulidos algunos aspectos, después de las elecciones generales.
El código fue presentado al pleno recientemente y su aprobación quedó pendiente.