La vilalbesa Yolanda Purriños aspira a premios en retrato y publicidad en un congreso internacional en Valencia
10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un retrato y una fotografía de publicidad son cuestiones dispares, pero comparten entre sí la fuerza de una imagen. Esas dos modalidades además pueden representar el trabajo de una misma persona, como le ocurre a la vilalbesa Yolanda Purriños.
Mientras, en el mundo del cine, unos disfrutan de los éxitos de los Goya y otros esperan la próxima ceremonia de los óscar, en el apartado de la fotografía hay una cita que no tiene como escenario Madrid o Los Ángeles sino Valencia. En la ciudad del Turia, de hoy al miércoles se celebra un congreso internacional de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Valencia cuyo broche final será la entrega de premios.
Yolanda Purriños envió dos retratos y dos fotografías publicitarias, y la organización ha seleccionado una imagen de cada uno de esos apartados para incluirla en la lista de aspirantes a premios.
¿Puede un fotógrafo explicar su trabajo como si observase las imágenes desde fuera? Cabe suponer que sí, como se deduce de las impresiones de Yolanda Purriños. Así, cuenta que una de las personas fotografiadas es un joven, para el que buscó un fondo de tonos grises, mientras que la otra es una mujer también joven, envuelta en un juego de volúmenes y curvas; las imágenes del apartado de publicidad corresponden a una pastelería de A Coruña y a un edificio de Ferrol.
Blanco y negro o color
Los dos retratos están realizados en blanco y negro, en tanto que el blanco y negro y el color alternan en las fotos de publicidad. ¿Cambia la forma de trabajar con uno u otro sistema?
Purriños afirma que elegir el blanco y negro o el color es una cuestión que depende del contexto. La diferencia entre el retrato o la fotografía publicitaria sí puede parecer clara, a pesar de que ella subraya que cualquier trabajo lleva siempre detalles que identifican a su autor.
¿Atrae más un famoso para un retrato o interesa más el personaje anónimo? Ni sí ni no sino todo lo contrario, o eso parece desprenderse de lo que dice Purriños: «Cualquier rostro da juego; incluso, quizá, los menos conocidos», dice. Eso sí, reconoce que detrás de un trabajo en el que se retrata a un famoso hay un amplio trabajo de estilistas o modistas que no aparecen en la gente de a pie.
Ilusión
Lo que sí ofrece una respuesta más clara es, como quizá no podría ser de otra forma, es la ilusión que confiesa tener en los días previos al fallo del jurado. «Ilusión siempre se tiene, eso no se puede perder», dice.
Hablando en términos deportivos, asegura algo así como que lo importante es participar: «Estar ahí, nominado, ya es una ilusión; y la ilusiones -explica- son bonitas». Pero volviendo al ejemplo de los Goya y de los óscar, a nadie le amarga un dulce si su nombre se pronuncia al informar del ganador: «Si toca, genial», reconoce.
Si las ilusiones, como ella dice, no se pueden perder, estos son indicados para mantenerlas. Algo de expectativas y alegrías le podrá contar su hermana Inma, que ya ha recibido un premio en Valencia en el apartado de publicidad.