Tres lucenses coparon el podio de las diferentes categorías de una Copa Celta que celebró su primera temporada con éxito creciente de participantes y expectación
04 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Son aficionados que prueban las sensaciones de los profesionales. El gusanillo de la velocidad, de las motos de gran cilindrada en un circuito, el gas a fondo, las frenadas. Lucenses que han colocado su nombre en el palmarés de la primera Copa Celta de motociclismo, organizada por el Kastri Racing; lucenses que se sienten pilotos gracias a este certamen que promete tener cuerda para rato.
Álvaro Pena fue el campeón de la categoría reina, Celtaextreme, para motos de 1.000 centímetros Cúbicos. Él, con una Yamaha R1. Le hizo de escudero, en el tercer puesto del podio, Ángel Núñez, con una Suzuki GSXR. Por el medio se quedó un pontevedrés, Rafael Dieste. En Celtasport, para motos de 600, una caída apartó a Javier Carballido de la lucha por el título, y le hizo ser tercero con su Yamaha R6, tras los pontevedreses Roy Fabello y Argimiro Lago. «Caí y destrocé la moto», recuerda Javier la trepidante última carrera.
Participar en la Copa Celta es menos oneroso que en el Campeonato gallego. Los equipos, los corredores, no necesitan una gran infraestructura. Es todo más de andar por casa. «Vienen amigos que nos hacen desinteresadamente de mecánicos», comenta el campeón, Álvaro, que no se siente capacitado para coger la llave inglesa: «Yo sólo piloto». No como Ángel, mecánico de profesión, al que le contagió el gusanillo su hermano Isaac. «Él corría y yo le ayudaba con las averías. Surgió lo de la Copa Celta, me compré la moto el año pasado, y a competir», explica, con las palabras bien medidas.
Ahora son auténticos kamikazes de las apuradas de frenada al límite, de las carreras con agua inundando el circuito en las que toda precaución es poca, que obligan a usar peludos («son las ruedas con dibujo, yo al principio tampoco sabía qué eran», reconoce Pena), como en la primera del certamen, todas en el Circuito de Braga. «Antes de correr pasas unos nervios terribles, pero en la carrera sólo piensas en ir delante, nunca en caer», aseveran, con una seguridad creciente en sus habilidades, que se traducen en amplias mejorías entre sus tiempos de las primeras pruebas y los de las últimas. «Los más rápidos están a solo un segundo de los mejores del campeonato gallego», apunta Javier Carballido. Para la cita de este 2008 se augura un recorte aún mayor de las diferencias.