No todo es buen rollo en el camino

X. Carreira

LUGO

El fiscal pide dos años de cárcel para un mesonero por lesiones e imputa a tres peregrinos sevillanos, que no se presentaron, una falta de daños

19 dic 2016 . Actualizado a las 13:21 h.

En la ruta jacobea no todo es espiritualidad y buen rollo, aunque por fortuna, los problemas son la mayoría de las veces hechos aislados. Tres peregrinos sevillanos que hacían el recorrido a caballo y un mesonero de Pedrafita acabarán en el banquillo de acusados como consecuencia de un altercado ocurrido el 9 de julio de 2004. La peor parte en lo que respecta a pena se la lleva el encargado del local para quien la acusación pública solicita dos años de prisión como presunto autor de dos delitos de lesiones. Supuestamente echó del establecimiento a bastonazos a los peregrinos después de que, presuntamente, no se hubiesen comportado correctamente. Los caballistas, calientes por lo sucedido, presuntamente causaron diversos daños en el establecimiento. El juicio debería haberse celebrado ayer, sin embargo se suspendió porque no comparecieron dos de los peregrinos que, además de imputados, ejercen la acusación particular contra el mesonero. El elevado número de testigos obligó a programar un único juicio para la mañana de ayer. El fiscal solicitó la declaración de ocho personas, entre ellas dos guardias civiles y la acusación particular, once entre las que figuran tres guardias civiles y un médico forense sevillano. Estaban programadas un total de tres videoconferencias. La incomparecencia de dos de imputados y su abogados motivó que el titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo, donde iba a celebrarse la vista, acordase iniciar acciones que podrían derivar en la imposición de una multa. Los acusados por el fiscal son Manuel Valle Coedo, regente del mesón: Ignacio Rivero Miró, Víctor Manuel Jiménez Orta-Orta y J. C. M. G.. Este último es letrado y está previsto que se defienda a si mismo. Fue el único que se presento al juicio de ayer. El fiscal considera que los tres peregrinos entraron en un mesón de O Cebreiro, pidieron unas consumiciones y unos bocadillos y, mientras tanto, daban fuertes voces a pesar de que pasaba de la medianoche. Cuando terminaron de comer, uno de ellos emitió un fuerte silbido, según la acusación pública, para indicar a sus acompañantes que se marchaban del local. Esta situación provocó que el responsable del establecimiento les pidiese que se callaran para no despertar a los demás peregrinos que se encontraban en el local, advirtiéndoles de que en caso de no hacerlo tendrían que abandonar el establecimiento. De acuerdo con la versión del fiscal, el acusado Ignacio Rivero, le propinó a Manuel Valle, el mesonero, un puñetazo en el pómulo izquierdo, sin haberle causado lesión alguna. El responsable del establecimiento supuestamente cogió un bastón de peregrino que se hallaba en el establecimiento y golpeó con el mismo a los tres visitantes a los que no les quedó más remedio que salir del recinto. Lesionados Como consecuencia de la agresión, Ignacio Rivero sufrió lesiones consistentes en contusión en región metacarpiana derecha y fractura de la falange del quinto dedo de la mano derecha, que requirieron inmovilización con yeso. Tardó cuarenta días en curar. Manuel Jiménez Orta tuvo una herida inciso contusa de aproximadamente cuatro centímetros en la región parietal occipital. Tardó diez días en curar. Por último, J. C. M. tuvo una erosión superficial que no necesitó ningún tipo de asistencia sanitaria. Los tres agredidos abandonaron el bar pero, pasados cinco minutos, regresaron al mismo. Al encontrar la puerta cerrada, de común acuerdo (según el fiscal) propinaron patadas a la puerta, dieron golpes en las ventanas y rompieron los cristales y las contraventanas de éstas. También destrozaron, supuestamente, dos sillas que se hallaban en el exterior del local, causando daños tasados en 196 euros. El fiscal solicita para Manuel Valle un año de prisión por cada uno de los dos delitos de lesiones que le imputa; a Ignacio Rivero Miró le atribuye una falta de maltrato de obra y le pide 30 días de multa con una cuota diaria de 6 euros y por una de daños, veinte días también con la misma cantidad. A los demás acusados, Víctor Manuel Jiménez-Orta y J. C. M. G., les atribuye sendas faltas de daños por las que les pide 120 euros de multa. También reclama la acusación pública que el mesonero les pague diversas cantidades por las lesiones y a los peregrinos que paguen los daños en el bar. Después del incidente, los peregrinos se subieron a dos de los vehículos con los remolques de los caballos enganchados y acabaron siendo interceptados por la Guardia Civil.